lunes, 27 de marzo de 2017

De la pasión por el trabajo: ventajas y algún inconveniente

Ayer tuve la suerte de encontrarme a un tío verdaderamente apasionado con su trabajo. Siente tanto todo aquello que hace, que lo transmite a todos los que le ven como cuenta su día a día. Fue sin duda alguna una grandísima inspiración y a su vez una gran fuente de aprendizajes varios. Porque así como lo ves disfrutar haciendo lo que hace; el mismo reconoce que tanto desvivirse por su trabajo le provoca no saber aprovechar el tiempo libre (o mejor dicho, los tiempos muertos que se toma) y además conlleva ciertos “errores” de gestión que eran bastante apreciables por todos los espectadores. Porque me estoy refiriendo a un programa de la televisión, y aunque eso conlleve cierto edulcorado de las imágenes, creo que la esencia de lo que estábamos viendo se mantenía bastante bien. Si como yo estabas delante de la tele el domingo por la noche puede que ya hayas caído y sepas perfectamente el programa y el personaje del que estoy hablando. El programa es “El Xef” y el sujeto que nos ocupa Dabiz Muñoz.

La fuerza que imprime la pasión por tu trabajo.

Para mi resulta brutal la fuerza que transmite el protagonista. Se nota que vive cada una de las cosas que hace y que en todo momento vive por y para su pasión. Reconoce las pocas horas que duerme, reconoce que es incapaz de desconectar y sin embargo no le oyes quejarse ni una sola vez. Decía Confucio “Busca un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”. Y este es el mejor ejemplo. Está pensando en el menú que va a preparar para el restaurante de Londres, pero también se encarga de toda la decoración del mismo y cuando por circunstancias diversas ha conseguido tener cuatro días libres, va el tío y los aprovecha para pillar un avión, cruzarse medio planeta y seguir buscando nuevos sabores y nuevas formas de cocinar, para luego poder añadirlos en los menús de sus restaurantes. 

Y seguramente ahora me diréis que este, el de chef de restaurante de estrellas michelín, es un trabajo en el que se puede “tener” esa pasión, pero que vuestro curro con el “excel y el powerpoint” no da para estos comportamientos. Pero estás equivocado como lo podía estar hasta ayer el cocinero del bar de debajo de casa, el del menú del día, o el que está tan quemado de hacer croquetas y pinchos de tortilla. Y tan equivocado estaba como lo puedes estar tú. Sin duda que existen apasionados del Excel y del powerpoint; existen los consultores apasionados; los formadores apasionados; y los de cualquier profesión que te puedas imaginar apasionados…

Ya he dicho antes que los montajes de la tele pueden suavizar ciertas cosas, pero es que Dabiz no parece que se levante de la cama el lunes maldiciendo por no poder dormir un rato más y tener que ir a su restaurante a trabajar. No está todo el día de mal humor buscando en el calendario las próximas vacaciones, ni va pensando en el próximo puente. Todo lo contrario. En su cabeza parece que siempre está metida su pasión... aunque esto no siempre sea del todo bueno.

Pero a veces la pasión…

Reconociendo la increíble fuerza que transmite el Chef, hay ciertos aspectos en los que podría actuar de otra forma (y no voy a decir "mejorar" porque no se si sus resultados se darían haciéndolo de otra forma). Ya sea por una pasión desmedida, por esa excepcional búsqueda de la perfección (léase: la perfección es enemiga de lo bueno) o por falta de confianza en sus segundos (que tampoco me parece) se muestra una absoluta ausencia de delegación

En el episodio de ayer, y a pesar de la demora en la apertura del restaurante de Londres, parece que el Chef elige personalmente, aun contando con asesores y expertos, desde el color de las paredes, los materiales y la luz; hasta la ropa de los cocineros y camareros. Siendo cosas que posiblemente para otro pudieran ser secundarias, ya que el menú debería ser el centro de la experiencia que vende Dabiz, éste no las deja ni al libre albedrío ni en manos de nadie que no sea él. 

Cierto que nunca reclama, aunque es el mismo quien apunta varias veces que un día “va a petar” y que "no va a poder con todo" así que llegará un momento en el que habrá decisiones que no puedan ser tan personales… ¿pero cuando?

Rectificar es de sabios.

Hubo una tercera cosa que me llamó la atención, ya fuera de ese tema de la pasión. Supo rectificar y reconocer "de aquel modo" que lo que le estaban proponiendo era mejor que lo que el había pensado y tenía en mente. En una escena, con el corte de un trozo de tuétano que va a acompañar unas cocochas con migas de tempura. El espera un corte transversal y se lo encuentra longitudinal y su primera reacción es la de gritar (que tampoco es un grito) que no es así y que hay que modificar ese corte. Y en menos de dos minutos ya ha cambiado de opinión y monta el plato con el corte que le dan y reconoce que la presentación mejora de ese modo y que hace de la degustación del plato algo más sencillo. Y aunque no se flagela delante de la cámara y no pide perdón de forma ostentosa, es cierto que todos se dan cuenta de que está reconociendo una versión mejor que la que el tenía en mente.

Resumiendo que es gerundio.

Yo no entro en el personaje televisivo, que ya he leído muchos comentarios esta mañana; ni en su papel como chef, ni como jefe... simplemente, ayer, y reconociendo que no vi más de veinte minutos de programa, simplemente digo que ayer me encontré con alguien que sabe mostrar por su trabajo una pasión que ya quisiera para mí o para quienes me rodean. Cierto que debería saber controlar dicha pasión y encontrarle "sabor a la vida" en otros momentos fuera del trabajo y que posiblemente no sea un ejemplo para muchas otras cosas. Pero yo hoy esta mañana, cuando me chupaba parte de mi atasco diario, andaba recordando las ganas que le vi al chef en su trabajo y pensé que debería ser capaz de disfrutar tanto como él... ¿Si lo conseguí?... Esa ya es otra historia.

¿Y vosotros? ¿Tenéis esa pasión por lo que hacéis? ¿La habéis tenido en algún momento de la vida? ¿Lo echáis de menos?

Nos leemos.
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