lunes, 27 de marzo de 2017

De la pasión por el trabajo: ventajas y algún inconveniente

Ayer tuve la suerte de encontrarme a un tío verdaderamente apasionado con su trabajo. Siente tanto todo aquello que hace, que lo transmite a todos los que le ven como cuenta su día a día. Fue sin duda alguna una grandísima inspiración y a su vez una gran fuente de aprendizajes varios. Porque así como lo ves disfrutar haciendo lo que hace; el mismo reconoce que tanto desvivirse por su trabajo le provoca no saber aprovechar el tiempo libre (o mejor dicho, los tiempos muertos que se toma) y además conlleva ciertos “errores” de gestión que eran bastante apreciables por todos los espectadores. Porque me estoy refiriendo a un programa de la televisión, y aunque eso conlleve cierto edulcorado de las imágenes, creo que la esencia de lo que estábamos viendo se mantenía bastante bien. Si como yo estabas delante de la tele el domingo por la noche puede que ya hayas caído y sepas perfectamente el programa y el personaje del que estoy hablando. El programa es “El Xef” y el sujeto que nos ocupa Dabiz Muñoz.

La fuerza que imprime la pasión por tu trabajo.

Para mi resulta brutal la fuerza que transmite el protagonista. Se nota que vive cada una de las cosas que hace y que en todo momento vive por y para su pasión. Reconoce las pocas horas que duerme, reconoce que es incapaz de desconectar y sin embargo no le oyes quejarse ni una sola vez. Decía Confucio “Busca un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”. Y este es el mejor ejemplo. Está pensando en el menú que va a preparar para el restaurante de Londres, pero también se encarga de toda la decoración del mismo y cuando por circunstancias diversas ha conseguido tener cuatro días libres, va el tío y los aprovecha para pillar un avión, cruzarse medio planeta y seguir buscando nuevos sabores y nuevas formas de cocinar, para luego poder añadirlos en los menús de sus restaurantes. 

Y seguramente ahora me diréis que este, el de chef de restaurante de estrellas michelín, es un trabajo en el que se puede “tener” esa pasión, pero que vuestro curro con el “excel y el powerpoint” no da para estos comportamientos. Pero estás equivocado como lo podía estar hasta ayer el cocinero del bar de debajo de casa, el del menú del día, o el que está tan quemado de hacer croquetas y pinchos de tortilla. Y tan equivocado estaba como lo puedes estar tú. Sin duda que existen apasionados del Excel y del powerpoint; existen los consultores apasionados; los formadores apasionados; y los de cualquier profesión que te puedas imaginar apasionados…

Ya he dicho antes que los montajes de la tele pueden suavizar ciertas cosas, pero es que Dabiz no parece que se levante de la cama el lunes maldiciendo por no poder dormir un rato más y tener que ir a su restaurante a trabajar. No está todo el día de mal humor buscando en el calendario las próximas vacaciones, ni va pensando en el próximo puente. Todo lo contrario. En su cabeza parece que siempre está metida su pasión... aunque esto no siempre sea del todo bueno.

Pero a veces la pasión…

Reconociendo la increíble fuerza que transmite el Chef, hay ciertos aspectos en los que podría actuar de otra forma (y no voy a decir "mejorar" porque no se si sus resultados se darían haciéndolo de otra forma). Ya sea por una pasión desmedida, por esa excepcional búsqueda de la perfección (léase: la perfección es enemiga de lo bueno) o por falta de confianza en sus segundos (que tampoco me parece) se muestra una absoluta ausencia de delegación

En el episodio de ayer, y a pesar de la demora en la apertura del restaurante de Londres, parece que el Chef elige personalmente, aun contando con asesores y expertos, desde el color de las paredes, los materiales y la luz; hasta la ropa de los cocineros y camareros. Siendo cosas que posiblemente para otro pudieran ser secundarias, ya que el menú debería ser el centro de la experiencia que vende Dabiz, éste no las deja ni al libre albedrío ni en manos de nadie que no sea él. 

Cierto que nunca reclama, aunque es el mismo quien apunta varias veces que un día “va a petar” y que "no va a poder con todo" así que llegará un momento en el que habrá decisiones que no puedan ser tan personales… ¿pero cuando?

Rectificar es de sabios.

Hubo una tercera cosa que me llamó la atención, ya fuera de ese tema de la pasión. Supo rectificar y reconocer "de aquel modo" que lo que le estaban proponiendo era mejor que lo que el había pensado y tenía en mente. En una escena, con el corte de un trozo de tuétano que va a acompañar unas cocochas con migas de tempura. El espera un corte transversal y se lo encuentra longitudinal y su primera reacción es la de gritar (que tampoco es un grito) que no es así y que hay que modificar ese corte. Y en menos de dos minutos ya ha cambiado de opinión y monta el plato con el corte que le dan y reconoce que la presentación mejora de ese modo y que hace de la degustación del plato algo más sencillo. Y aunque no se flagela delante de la cámara y no pide perdón de forma ostentosa, es cierto que todos se dan cuenta de que está reconociendo una versión mejor que la que el tenía en mente.

Resumiendo que es gerundio.

Yo no entro en el personaje televisivo, que ya he leído muchos comentarios esta mañana; ni en su papel como chef, ni como jefe... simplemente, ayer, y reconociendo que no vi más de veinte minutos de programa, simplemente digo que ayer me encontré con alguien que sabe mostrar por su trabajo una pasión que ya quisiera para mí o para quienes me rodean. Cierto que debería saber controlar dicha pasión y encontrarle "sabor a la vida" en otros momentos fuera del trabajo y que posiblemente no sea un ejemplo para muchas otras cosas. Pero yo hoy esta mañana, cuando me chupaba parte de mi atasco diario, andaba recordando las ganas que le vi al chef en su trabajo y pensé que debería ser capaz de disfrutar tanto como él... ¿Si lo conseguí?... Esa ya es otra historia.

¿Y vosotros? ¿Tenéis esa pasión por lo que hacéis? ¿La habéis tenido en algún momento de la vida? ¿Lo echáis de menos?

Nos leemos.

sábado, 18 de marzo de 2017

Cuando las notificaciones no son el problema

Cuando hace ya algún tiempo comencé a leer temas de Productividad Personal me encontré con un consejo muy repetido por todos los que escribían sobre el tema: “Apaga las notificaciones”. Y realmente tenían razón (y la siguen teniendo). El simple hecho de apagar las notificaciones resulta muchas veces en una increíble y muy importante ganancia de efectividad. De hecho, la mayoría de (por no decir todas) las notificaciones que recibimos son grandes excusas para desplazar nuestra atención de aquello que estamos haciendo a cualquier otra cosa. Da igual que sea la pantallita azul abajo a la derecha avisándote que has recibido un correo electrónico, que el pitidito del whatsapp… No hay nada mejor que recibir una notificación de esas para dejarlo todo y atender rápidamente esa llamada de atención.

Resultó ser que el aviso del correo era una newsletter de la tienda esa de informática anunciando un portátil que a ti ni te va ni te viene; pero que oye… por ese precio… espera a ver qué características tiene… ¿y si miro en otra tienda?... Pero… ¿y si lo quiero con más Disco duro? ¿Y mayor resolución de pantalla? ¿Y en esa otra tienda que vimos? ¿Y yo necesito tanto procesador? ¿Qué procesador necesitaría yo para mover mi Excel? Espera que en el blog este de informática seguro que me dicen algo más… ¿pero esa marca? ¿Seguro? A ver si alguien ya lo ha pillado y da alguna opinión… Bueno, ya está, visto… si. Es cierto, no necesito un portátil de momento. Pero bueno… total han sido quince minutos… ¿Qué estaba haciendo? Venga volvamos a ello.

Seguro que algo así os ha pasado muchas veces (bueno, quizás a vosotros no, pero si al compañero de al lado) y este es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos en el mundo actual, la perdida de atención debido en parte a las dichosas notificaciones. De hecho, las notificaciones fueron objeto de uno de los primeros artículos de este blog cuando no tenía periodicidad alguna y que además repetí el mismo tema en más de una ocasión. Pero como ya hemos leído que eso de las notificaciones son malas, ya hemos apagado muchas, casi todas. Seguimos dejando el volumen de las llamadas del teléfono a tope, pero muchos nos excusamos sabiendo que las urgencias de la familia suelen llegar por dicho medio. Pero oye… ya no saltan los correos entrantes; ni los whatsapps del grupo del colegio; ni suena un pajarito cada vez que alguien escribe un tuit (esto me pasaba con sólo 50 “seguidos” en mi perfil, por lo que imaginaos con los 600 de ahora y los cientos de miles de algunos usuarios); ni vibra el teléfono con un SMS, etc etc

Ya estás solo ante tu ordenador y la próxima tarea. Como eres un lector de temas de productividad, la tarea está bien definida, el contexto es el adecuado, el nivel de energía también, es una acción tachable, dentro de un proyecto, que además te ayudará a completar tus objetivos. Tu dedo se acerca al ratón del ordenador, cambias un momento de ventana… No, no hay ningún correo pendiente. Clickas en “F9”. La bandeja se actualiza. Nada. Espera que voy a ver si el jefe quiere algo por el whatsapp. Nada. Bueno, un momento que voy a ver twitter. Dos minutos. Ya mismo vuelvo…

Ves, ya estoy de vuelta. Han sido cinco minutos porque encontré una cosilla cachonda para ver. Venga donde estábamos. Espera que antes de empezar… Mira, un correo electrónico. Más vale que volvía a actualizar la bandeja de entrada. A ver que me piden. Anda!!… necesitan una tabla de datos… No ponen para cuando. Pero ya que estamos… por si acaso… así además como la devuelvo rápido van a pensar que soy un crack. Lo mío ya lo dejo para después.

Si este es el caso de algún conocido tuyo (nosotros nunca somos el ejemplo del perfecto improductivo), como puedes comprobar, el problema no está en las notificaciones. Ni mucho menos. Su problema es que pasa olímpicamente de su trabajo y de sus obligaciones. Y cualquier excusa es buena para procrastinar absolutamente todo. Y eso que en este ejemplo, su trabajo ya estaba definido, que como tenga que definir lo que tienes que hacer… Entonces ya vas a encontrarte con un compañero que hace ese gesto de “f9” diez veces seguidas. Para mucha gente resulta más cómodo hacer aquello que nos piden desde fuera que ponernos a definir nuestros deberes; o incluso que hacerlos.

Y es cierto que existen los trabajadores reactivos. Aquellos que prefieren responder a las demandas. No crean nada nuevo, pero dan respuesta a aquello que se les pide. Y en según que puestos puede ser positivo este comportamiento, pero hoy por hoy la proactividad es fundamental en el trabajo. Y uno no puede estar esperando a que el trabajo llamé a su puerta continuamente por medio de una notificación.

Por cierto… que si esto le pasa a menudo a tu compañero, lo mejor que puede hacer es intentar cambiar algo. Un mal día lo puede tener cualquiera, pero si tienes una semana o varias con esta actitud… es una señal…

¿Y vosotros? ¿Conocéis a alguien que se pierda solito y sin notificaciones por el mundo electrónico abandonando su obligaciones?

Nos leemos.

domingo, 12 de marzo de 2017

Cumplimos dos añitos... Toca seguir creciendo

Pues ha llegado el mes de marzo y eso implica que este blog cumple dos años desde su relanzamiento, o mejor dicho desde que me puse a escribir de forma periódica. Sencillo de recordar para mí porque aproveché la visita del Máster a Madrid hace dos años como "excusa" para volver a escribir y este año hasta he dividido en dos partes mis consejos para impulsar tu carrera profesional. ¿Me dejáis que resuma el año con unas pocas cifras?

En estos doce meses he escrito 48 artículos, una media de 4 al mes, que no es poco pero que (oh sorpresa) son 9 menos que el primer año (y en total, con este, ya van 125 artículos). Y es que ahora repasando los artículos hay una fuerte caída de la producción (parece esto un resumen de la economía nacional) en los meses posteriores al primer aniversario... Creo que la caída de la inspiración pudo deberse a unos malos momentos laborales; que sin embargo se compensaron con meses muy prolíficos a la vuelta del verano. Y sin embargo el descenso de producción no ha provocado ni mucho menos una caída de las visitas como puede verse en el siguiente cuadro de mando.



El número de usuarios y sesiones ha crecido cerca de un 30% y el de páginas vistas lo hizo un 43% lo que implica que también crecieron las páginas vistas por usuario y sesión. Cierto que aparecen dos indicadores en rojo: el tiempo por página, y la tasa de rebote, algo peor que la del año anterior. Personalmente estoy muy contento con los últimos meses, puesto que desde octubre, las visitas mensuales no bajan de 1000 (lo que implica que estamos entre 30 y 40 visitas diarias al blog).

Y muy interesante también saber cuales son los artículos más leídos en el año, que también sigo con la herramienta de Google Studio:


Hay un par de artículos que pertenecen a la serie de herramientas productivas: los referidos a Evernote y Facile Things. He de agradecer a @Jeroen Sangers su mención sobre los entornos VUCA que dió mucha popularidad al artículo; y me gusta mucho que dos artículos sobre los libros que estoy leyendo aparezcan en el top 10: uno es la recopilación de lecturas recomendadas para Navidad y otro es el resumen más amplio de Aprendiendo de los mejores, una verdadera biblia del desarrollo personal que escribió @Francisco Alcaide. Y personalmente me hace ilusión que "15 años con Espíritu de Becario", un artículo muy personal, esté entre los más leídos. Por cierto, los cuatro primeros artículos están dentro del Top 10 histórico del Blog que sigue comandado por La Ley de Parkinson.

Si vemos el vaso medio vacío... es que realmente las cifras del año anterior no era muy grandes (bueno, tampoco lo son las de este año, pero este blog es su propia referencia y a mí ya me parecen unas cifras relevantes). Si lo vemos medio lleno... es que es la caña pensar que tantas personas puedan interesarse por lo que escribo y les pueda resultar de alguna utilidad y con los volúmenes de los últimos meses dan muchas ganas de seguir escribiendo.

Y si dejamos las frías cifras y vamos a algo con más sentimiento, estoy muy contento por: 

  • el reconocimiento que supone que este blog esté dentro del top 25 de los Blogs de Productividad de la red Optima Lab
  • que estas páginas me haya permitido conocer a muchas personas en el mundo real que han aportado muchos puntos de vista y conocimiento realmente relevante para mi vida;
  • que muchos de mis compañeros de trabajo reconozcan que sigan estos artículos periódicamente;
  • que mucha gente anónima y no tanto lea estos artículos y además los difundan porque los consideran relevantes...
  • en resumen de las muestras de aprecio que se reciben porque uno pasa unos ratos pensando y otros aporreando teclas.
Por eso y mucho más no queda otra opción que seguir creciendo y espero seguir dando guerra durante este próximo año. A todos los que me habéis acompañado en este tiempo, muchas gracias y nos leemos.


Foto en flickr: Scott Nazelrod - Two of Hearts

jueves, 9 de marzo de 2017

10 consejos para impulsar tu carrera (parte 2)

En el artículo anterior comenzamos a desglosar los primeros conceptos de la presentación que realicé a los alumnos del Máster en Banca y Mercados Financieros de la Universidad de Cantabria y la Fundación UCEIF. Y en dicho desglose nos enfrentamos a conceptos como los de: Actitud (ayer el Barça remontó más por el espíritu - la actitud - que por el buen juego - los conocimientos); Haztitud; Diferenciación; Ser Líquido en entornos VUCA y la Resiliencia. En el artículo de hoy vamos a intentar acabar con los últimos 6 conceptos de la misma presentación que para mayor facilidad os vuelvo a dejar accesible en este mismo blog (si bien podéis acceder a otras versiones de este documento presentadas los años anteriores en Slideshare).



Evitar los comportamientos tóxicos.
Sucede muchas veces, que entre los compañeros de trabajo se esconde un ejemplar con unos comportamientos poco deseables y nada ejemplarizantes. Es ese colega que parece el enanito gruñón, el que siempre está de mal humor, el que nunca contesta "bien" a la pregunta "¿Como estás?"; ni siquiera el día que vuelve de vacaciones, ni siquiera el día que se va de vacaciones. Ese compañero que genera mal ambiente en el trabajo. El que se queja cuando le mandan algo pero también cuando se lo mandan al de al lado. Estos comportamientos tóxicos hay que intentar tenerlos lejos y por supuesto, no ponerlos en práctica. Tienen una habilidad bastante grande para contagiarse y pueden estar muy incrustados en un departamento si no se actúa pronto contra ellos. Si eres nuevo en el mundo laboral... cuidadín. Personas así pueden no ser buenos consejeros.

Aprender continuamente.
Yo lo he defendido aquí muchas veces. Aprender no es una acción, es casi una actitud. Hay gente que está dispuesta a aprenderlo todo; a ser una auténtica esponja de conocimientos. Y hay peña en la que no permea absolutamente nada nuevo. Hoy un amigo me comentaba, ante un posible cambio de trabajo, que si bien el puesto no le seduce al cien por cien, la posibilidad de aprender algo totalmente nuevo le hace ver el tema desde otra perspectiva.
Además, hay que tener en cuenta que hoy en día el aprendizaje no se resume en los cursos formales, de aula, profesor, presencialismo, tocho teórico y práctico. Hoy en día, gracias a Internet, el conocimiento de calidad está de forma gratuita en la red, disponible 24 horas los 365 días del año adaptado perfectamente a tus necesidades individuales.
Formarse no es una opción, es casi una obligación; pero es todavía una virtud explotada por muy pocos.

La práctica y la suerte.
Este tema lo tratamos en el blog hace muy poquito (y además con una buena acogida entre los lectores). Resulta que las personas que nos rodean, todas y más aún, aquellas alas que les va bien en la vida, han tenido "una suerte que te cagas". Y a nosotros... joder "es como si nos hubiera mirado un tuerto". Pero resulta que la suerte se trabaja; y cuando esa oportunidad que estabas esperando llegue, tú ya tienes que estar preparado para poder aprovecharla. O lo que es lo mismo, has tenido que trabajar muy duro anteriormente para estar listo en ese momento. A la gente que trabaja, la suerte le sonríe más a menudo. Lo decía Michael Jordan (lo siento Antonio, es que Jordan lo decía, aunque Lary Bird o Drazen Petrovic fueran otros grandes exponentes), "Cuanto más trabajo, más suerte tengo".

La perseverancia y la pasión.
Me voy a tomar la licencia de unir ambos conceptos en una única explicación porque hace bien poco he conocido una palabreja nueva que me ha gustado. La perseverancia y la pasión forman EL GRIT. Y aunque el concepto es de Angela Duckworth, yo lo he leído en el blog de @AmalioRey y el lo resume como "la pasión y la perseverancia ante las metas de largo plazo"; y lo explica como "la fortaleza para luchar por una misma cosa durante mucho tiempo". Si tienes mayor grit, estarás más cerca del éxito (sea lo que sea que éxito signifique para tí).
Y aprovecho para comentar que es cierto, como señalaba Confucio (si, el que inventó la confusión) que si buscas un trabajo que te guste no tendrás que trabajar ningún día de tu vida. Pero también es cierto que debes luchar por encontrar en tu trabajo aquello que puede apasionarte más y es que no es obligatorio tener una pasión, ni mucho menos es obligatorio trabajar en lo que te apasiona (ni muchas veces posible, al menos en el corto plazo).

La orientación a las personas.
Finalmente hablo de un componente en el mundo empresarial que en estos momentos resulta primordial desde muchos (y no todos positivos) puntos de vista. Debemos estar orientados hacia las personas, por supuesto y sin duda alguna hacia nuestros clientes (entender lo que necesitan, empatizar, hablar su mismo lenguaje); pero también con nuestros compañeros; nuestros superiores, incluso los proveedores y por supuesto nuestras familias y amigos. No vamos a revelar en este momento la importancia del networking, pero no viéndolo como la relación falsa basada únicamente en un potencial interés futuro (sólo una vez ha salido mi nombre en unos nombramientos y aquel día recuperé cientos de amistades que ya ni siquiera me hablaban), sino como una relación sincera de ganancia mutua desde el primer minuto.

El equilibrio.
Estos consejos, y algún otro, como la relación con el cambio (no te cierres al cambio y promuévelo cuando sea posible); la necesaria humildad en el puesto de trabajo... no te aseguran al 100% ese impulso en tu carrera profesional; pero sin duda alguna son facilitadores del mismo. Digamos que forman parte de la preparación para ese momento en que la suerte es necesaria. Pero es que además... pueden llegar a resultar contradictorios en muchas ocasiones; o demasiado extremos en otras, por lo que encima es obligatorio saber aplicarlos con el equilibrio justo. No es fácil y siempre seguirá siendo necesaria esa pequeña cantidad de suerte (existen factores exógenos verdaderamente incontrolables) que todos los campeones necesitan en la vida.

¿Y vosotros? ¿Consideráis útiles estos consejos? Sin duda no están todos los que son, pero... ¿son todos los que están? Nos seguimos leyendo.


domingo, 5 de marzo de 2017

10 Consejos para impulsar tu carrera

Todos los años, por estas fechas, los alumnos del Máster en Banca y Mercados Financieros de la Universidad de Cantabria hacen una visita a las instalaciones del Banco en Boadilla del Monte. Allí tienen la posibilidad de visitar algunos departamentos,  escuchar las conferencias de varios Directivos y se organiza un coloquio con antiguos alumnos a la que intento acudir siempre que puedo. Hace ya 16 años que yo salí de aquel Máster y desde hace unos cuantos, preparo una presentación acerca del paso de la vida estudiantil a la vida profesional, con unos cuantos consejos (vendo que para mí no tengo) para que pongan en marcha tan pronto como sean posible.

La presentación la subo a SlideShare para que pueda ser compartida, aunque es cierto que sin el “presentador” al lado, simplemente por el título de las diapositivas, puede decir más bien poco. Así que voy a aprovechar este, mi espacio, para dejar varias notas sobre la misma. Aquí podéis ver la presentación y a continuación añado las notas y el “storytelling” de la misma. Y dado que está tomando un tamaño bastante considerable… voy a partirlas en dos artículos, aunque prometo que la charla fue bastante ligera…



Es tu actitud...

A día de hoy, como alumnos del Máster, los estudiantes siguen centrados en sus conocimientos académicos, en mejorar sus notas, en tener una buena calificación. Hacen bien, este es el momento de preocuparse de ello; pero mañana… si algo va a influir en su carrera profesional, es la actitud. Señalaba Zig Ziglar que “Es tu actitud y no tu aptitud la que determina tu altitud” y ese es el principio de la charla. La actitud es un tema que hemos tocado muchas veces en este blog y muchas veces hemos recurrido a la fórmula del valor que podemos encontrar en la magnífica charla de @VictorKuppers en TEDxAndorra.


Valor = (Conocimientos + Habilidades) X Actitud.

Victor señalaba que la aptitud suma, pero la actitud multiplica. Yo he querido ir un paso más allá y he introducido (perdona maestro) una pequeña variación (con toda mi buena intención y sin ánimo de ofender)


Valor = (Conocimientos + Habilidades ) ^ Actitud.

La actitud no multiplica, sino que potencia o eleva los conocimientos. Una mejora en el “Querer hacer” tiene un efecto amplificador sobre el “Saber o Poder hacer”.

Y lo mejor de todo, como nos enseñó Victor Frankl es que tu eres el propietario de la actitud con la que te levantas cada día. “A un hombre le pueden robar todo menos la actitud ante cualquier tipo de circunstancia” señalaba. Posiblemente no haya exámenes, ni sea una cuestión a encontrar en los libros de texto, pero cambiar de actitud requiere un esfuerzo mental continuado, y también es complicado, pero tu eres quien te evalúas cada día.

Tras esta introducción, comienzo con los consejos en su futura vida laboral (si bien es cierto que muchos, yo diría que todos pueden aplicarse desde ya mismo).

Haztitud.

Este término se lo leí por primera vez a @AlfonsoAlcántara y me encantó. Deja ya de decirme lo bueno que eres y ponte a demostrarlo. No queremos charlatanes ni vendehúmos (que ya hay muchos). Se valora a las personas que trabajan, que tienen ganas de hacer cosas, que quieren tachar elementos pendientes de las listas de tareas (esto es una licencia literaria, compañeros productivos). Se valora gente que se comprometa con el trabajo y que quiera llegar hasta el destino, que no dimita a mitad de camino.

Diferénciate.

36 alumnos éramos en mi promoción y cuando acabábamos el año en Santander todos teníamos una Licenciatura y un Máster. ¿Por qué coger a uno como becario o empleado y no a otro? ¿Qué nos hacía diferentes a cada uno? ¿Lo sabíamos? ¿Éramos capaces de apalancarnos en ello? Recuerdo de aquél entonces que yo siempre me apoyé en algunos factores: era un par de años más viejo que el resto de mis compañeros y los había aprovechado / tirado en hacer los cursos de Doctorado en economía (muy duro en aquél entonces buscar trabajo con aquella línea en el CV, quizás diera para un artículo de blog); me molaban los números y la estadística (y de eso hay bastante en un banco) y era un friki del Excel y tenía conocimientos mínimos de programación (en aquel entonces aquello hacía una gran diferencia). Y me fue bien, muy bien. Así que la idea es responder a la pregunta ¿Qué te hace diferente / mejor al resto? Me encanta esa frase de “O eres mejor o eres barato”. ¿Seguro que quieres ser el barato?

Se líquido. Los entornos VUCA.

Para mí este es uno de los mayores cambios entre la vida universitaria y la vida laboral (real). Acostumbrados a tener un horario con sus cajitas para todo el cuatrimestre y a saber con casi un mes de antelación la fecha de los exámenes, su mayor alteración es el aviso de que un profesor o conferenciante no acude a la hora prevista y que va a haber una modificación de las cajas en esos días.
Y sin embargo, el mundo es VUCA. Al final, Volatil, Incierto, Complejo y Ambiguo les suena a algo parecido al caos y al apocalipsis casi. Y mañana se van a encontrar con esa realidad. No va a ser una cuestión de cintura, es ciertamente aprender a ser líquido y aprender a fluir en un mundo así. Si te molesta que te cambien el horario de una clase, no te imagino cuando te cambian los objetivos a mitad de trimestre...

Resiliencia.

Ser líquido casi que engloba el ser resiliente. Esta palabreja me encanta y mira que me ha costado entender su significado: capacidad para volver al estado inicial tras ser sometido a un estrés continuado; la capacidad del humano para superar las adversidades. Al final, el ejemplo que me gusta es el del muelle, al que estiran y deforman pero que vuelve a su posición inicia tras su ejercicio. Cuando el muelle peta, ya no sirve. Como nosotros. Esa capacidad para sobreponernos a una situación de estrés, gestionarla y estar listos para la siguiente es vital hoy por hoy.

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Por ahora vamos a dejarlo aquí. Aún quedan 6 conceptos por tocar y ya el artículo se pasa de extensión. Si os parece bien, no esperamos al domingo y el miércoles subimos la segunda parte. Nos leemos y se agradecerán los comentarios.