viernes, 30 de junio de 2017

Formándonos en tiempos y entornos revueltos

Formarse es una actitud. Estar abierto a recibir nuevo conocimiento, a refrescar viejas ideas, a conocer como usar nuevas herramientas, aprender a desaprender lo que se ha aprendido hasta la fecha... es una cuestión de actitud. En este mundo VUCA, en este entorno "caórdico" (gracias por la palabreja Eva Arteaga) la formación continua es vital. Dejar de aprender es quedarse atrás. Y para que esto no suceda hay muchas formas de estar continuamente aprendiendo: unas menos formales (leer libros, blogs, escuchar podcasts, ver tutoriales, las conferencias y las charlas TED (o no TED) que dan acceso a ingentes cantidades de materiales de mucha calidad) y otras más formales y regladas (con su profesor, ejercicios, e incluso test y exámenes). 

Sean del tipo que sean, un amplio abanico de estas diferentes tipologías se han concentrado, bendita casualidad, en las últimas semanas en mi vida.Y si a la variedad de formatos, añadimos la amplitud de enseñanzas y temas abarcados, he de reconocer que las últimas semanas han sido muy interesante.

El pasado día 22 de Junio acudí al IEB Digital Banking & Fintech Day, organizado por el IEB y donde se presentó el "Anuario IEB de Banca Digital y Fintech 2017". Un evento la mar de interesante donde muchas personas, de muchas entidades, de diversos niveles de responsabilidad, en el mismo sector en el que uno trabaja, exponen sus avances, estrategias, ideas, desarrollos, etc. Una magnífica oportunidad para poner un termómetro al entorno y entender si estás alineado con el resto de competidores y de comprobar si tu dirección y ritmo son correctos o pueden hacer que te quedes atrás o perdido en un inmenso océano de oportunidades.

El día 23, viernes, se clausuraba el Programa de Transformación Digital en Banca que desde hace varios meses estábamos realizando en las instalaciones de The Valley DBS en Azca, pleno centro financiero de Madrid. Este curso ya seguía el formato más convencional de clases con unos profesores expertos en la materia que han compartido con nosotros su conocimiento en la ya comentada en este blog Transformación Digital y hemos tenido que contestar a varios tests para demostrar que estábamos asimilando los conceptos. Sin duda es necesario que los mandos de las empresas empiecen a saber que es el SEO, el SEM, conozcan las bondades del Marketing Digital, comprendan la riqueza que les puede aportar la analítica, puedan realmente comprender que hay detrás del big data y qué implican las nuevas formas de trabajo. Unos cuantos compañeros hemos pasado por el curso y hemos tenido la suerte de ser de los primeros, porque parece que es una formación que va a considerarse fundamental dentro de la organización (bueno, en plural, organizaciones, porque será fundamental en la nuestra y en el resto).


Esta misma semana, el día 26 superaba el 70% exigido por EdX para dar por superado el Curso de Análisis y Visualización de Datos con Power BI que imparte Microsoft en esta plataforma abierta de conocimiento (MOOC). Este curso... telita. Droga dura. Formación sobre una herramienta que usamos cuatro para hacer visualizaciones de datos y con un conjunto tan grande de posibilidades, que aprender por tu cuenta y riesgo es, cuando menos, complicado. El formato: son vídeos que puedes ver cuando quieras, por lo que es muy importante la autodisciplinaTests al final de cada tema y ejercicios prácticos que te exigen un notable para darlos por superados. Eso sí, aplicable al puesto desde el primer día de curso. Pero es una gran ventaja el poder sumarse a la "certificación del curso" de pago una vez que ya sabes que has superado el curso (vamos, que si no lo acabas, no es obligatorio pagar).

Y hoy mismo hemos terminado un curso de dos días de duración de Marca Personal. Este curso es parte del catálogo de cursos del Banco y al mismo te puedes sumar de forma voluntaria (aunque no es directo unirse y acudir, que yo llevaba tres años deseando este curso). Personalmente, una oportunidad de que alguien con conocimiento y criterio empaquete y devuelva en persona todo ese conocimiento desestructurado que uno recibe de los blogs de Andrés, Guillem, Eva, Yoriento y un larguísimo etc. Una mirada hacia uno mismo que ha resultado muy clarificadora. Además, esos cursos presenciales, en las instalaciones de la empresa, te permiten convivir con un montón de compañeros que trabajan en temas totalmente diferentes al tuyo y que son una fuente de experiencias y conocimiento en otras áreas. El curso enriquece, pero aquí aprovechas hasta los minutos del café.

Resumiendo, que es gerundio, podemos decir que han sido un par de semanas muy enriquecedoras en términos de conocimiento. Con formatos muy diferentes: charlas, curlos presenciales de 70 horas realizadas durante 8 meses; curso concentrados en 48 horas o formación "virtual" en formato de vídeo; y sobre aspectos y ámbitos muy diferenciados bien sean habilidades soft; conocimientos hard de aplicaciones informáticas; pinceladas del sector en el que trabajas o conceptos e ideas del mundo de cambio en el que nos ha tocado vivir, tengo la sensación de que hoy sé más (y por lo tanto valgo más) que hace quince días. Y ese es un motivo más, para continuar formándose. ¿No lo crees?

Ps: 45 días después vuelvo a estar escribiendo. Y es que cuando las obras entran por la puerta, las prioridades saltan por la ventana. En breve una pequeña mudanza y aporreando teclas un poquito más cerca de las montañas. Nos leemos.


martes, 16 de mayo de 2017

Comentando sobre los becarios y sus pagas

Sin duda, el tema de los becarios siguió dando que hablar hace un par de semanas. No por el artículo previo de este blog, cuyo alcance no no es similar al de algunos grandes medios digitales. Sino por las noticias que continuaron apareciendo sobre el tema en más artículos de los ya mencionados. Así nos comentaron la existencia de un "piso patera" donde compartían techo y vivencias hasta 22 (si, veintidós) becarios de otro restaurante de fama extensa, con la correspondiente defensa posterior del chef en cuestión acerca de dicha situación y su próxima mejora; vimos las cuentas y los resultados de estos restaurantes, y como algunos de estos podrían pagar más y mejor a sus becarios sin entrar en pérdidas (según los cálculos del medio); pero también tuvimos conocimiento de las empresas que podían pagar a los becarios como Directores, principalmente en el sector tecnológico (y según comentábamos en el trabajo hay que ser un verdadero crack mundial para llegar a dichas becas).

Casualidad o no, el pasado 8 de Mayo se celebraba además en medio de esta "Crisis de los becarios" el "Día del Becario", que en este caso parece no conmemorar nada positivo sino que parece alertar de que algo grave está sucediendo, como en los casos del Día de la lucha contra el Cáncer, el Día de la Tierra e incluso el Día del Cine.

Y en mi caso, también he recibido comentarios "off the record" al artículo de hace ya unos diez días. Por un lado, recibí comentarios de algunos de los becarios que recientemente han compartido experiencias conmigo y que se sentían representados en el mismo. Reconocen que buscan la oportunidad de meter la cabeza, que no buscan el dinero del momento; alguno de ellos reconoce que pierde dinero por trabajar y también los hay que tienen que matricularse a algún curso para poder seguir manteniendo la cabeza dentro de una empresa a la espera de una llamada del Departamento de Recursos Humanos. Además he visto a varios alumnos del Máster en el que yo colaboro y del que fui alumno, compartir el artículo en varias redes sociales; supongo que algo interesante habrán visto en el mismo. 

Y he recibido un correo electrónico de otro alumno y ahora compañero de empresa con un tema que me parece verdaderamente relevante. Existe una sentencia de la Sala 4 del TS sobre la existencia de relación laboral en el caso de un becario que realiza cometidos propios de una categoría profesional. Según la misma y la doctrina del TS, "el rasgo diferencial de la beca como percepción es su finalidad primaria de facilitar el estudio y la formación del becario y no la de apropiarse de los resultados o frutos de su esfuerzo o estudio, obteniendo de ellos una utilidad en beneficio propio. (…) De ahí que la clave para distinguir entre beca y contrato de trabajo sea que la finalidad perseguida en la concesión de becas no estriba en beneficiarse de la actividad del becario…” (las comillas no son mías).

Una vez leído, parece que la relación de estos becarios de los que nos hemos liado a hablar, los de los restaurantes de estrellas Michelín, con sus empresas podría caber dentro de una relación laboral y que los jefes se apropian de los frutos de su esfuerzo. Pero si me remito a mi forma de presentar mi beca en la ventanilla de una entidad financiera hace ya 17 años, pasadas 3 semanas de mi incorporación, ya podía realizar la mayoría de las tareas que realizaban mis compañeros, justo al mismo tiempo que ellos se iban de "vacas". Es decir... parece que en todos lados cuecen habas.

Entiendo entonces a mi amigo Álvaro, que criticaba también la indefinición de una ley generalista, que quiere servir para todos los sectores y que acaba por no servir a ninguno. Y yo sigo acordándome de que también existen leyes que hablan de las horas extraordinarias; de las bajas por maternidad o paternidad o de los derechos de reducción de jornada laboral

Al final, este mundo de los becarios funciona como muchas cosas dentro del mercado laboral: los participantes (todos, empleadores y empleados) se aprovechan tanto de su poder negociador según esté la situación así como de la información asimétrica que tienen para aprovecharla en su favor y al final, en un mundo de generalizar, pagan los justos por los pecadores. Quizás, este momento de transformación digital, pueda hacer variar algo las cosas y temas como la marca personal o  la necesidad de captar talento y por tanto ser verdaderamente un "Best place to work" lleve a mejorar la situación... Quien sabe.

¿Y vosotros? ¿Como lo veis? ¿Os cambia algo la opinión tras conocer la sentencia? ¿Mejora o empeora la visión de los empleadores? ¿Deben los becarios aceptar trabajos no remunerados? ¿O la sentencia se mete en un mundo teórico fuera de la cruda realidad?

Ps: Me tomo la licencia de tomar el cartel de la película de DreamWorks "Bebé jefazo" para ilustrar este artículo, sin entender si un cartel de cine tiene los derechos protegidos, pero entendiendo que también les hago un mínimo de publicidad... 

jueves, 4 de mayo de 2017

Reflexionando sobre el papel de los becarios en la empresa actual

Interesante jaleo que se está montando con el papel de los becarios en los restaurantes de tres estrellas de la Guía Michelín, que sin duda puede ser ampliable a muchos otros sectores y empresas. Para quien no esté al tanto, bueno será situar la conversación. El pasado día 24 de abril El Confidencial me encontraba un artículo titulado "La miseria de ser becario de Adriá, Muñoz o Berasategui: 16 horas a palos y sin cobrar" bastante cañero. En él, muchos ex-becarios de estos restaurantes comentaban sus experiencias en dicho papel y las condiciones de trabajo en las que se desenvolvían. Y presentaban una realidad bastante dura. Y el mismísimo 1 de Mayo, Día del Trabajador, salía la réplica de los jefes: "Los chefs Michelin defienden tener becarios sin cobrar: "Para ellos es un privilegio"" . En este caso, son los chefs los que dan sus argumentos y se defienden de las críticas recibidas tras el primer artículo.  Los "laboralistas" también han dado su punto de vista en otro artículo del mismo diario y hoy mismo día 4 de mayo todavía se vierten nuevas opiniones y comentarios en nuevos artículos sobre los motivos por los que un becario acepta trabajar gratis. No es mi papel señalar quien tiene razón, si es que la tiene alguien, y menos meterme en un sector que desconozco incluso como usuario.Pero los primeros artículos me sirvieron para pensar en este artículo sobre la figura del becario en la empresa actual y los últimos han ido ayudando a completar y ordenar algo más los pensamientos.

Mi experiencia personal.

Hace 17 años yo fui becario. Y aunque ha llovido desde entonces, he intentado no perder nunca ese "espíritu de becario" en mi desarrollo profesional. Posteriormente, nunca he tenido bajo mi responsabilidad a un becario; pero si he tenido a muchos trabajando a mi lado y siempre he intentado que fueran uno más del equipo y compartir con ellos todo lo que yo podía saber (por conocimientos y por viejo). Creo que ni más ni menos, lo mismo  que yo viví (respecto a la relación con mis compañeros) en mi experiencia en una sucursal de una ya extinta Caja de Ahorros. En mis tres meses de beca empecé metiendo la pata el primer día: descuadre de caja por un recibo mal registrado (marqué 44.000 pesetas por un recibo de agua de 4.400); entendí lo que era la relación con el cliente (todavía en una oficina con un cristal de 6 centímetros de grosos entre nosotros); comprendí lo que suponía tener una responsabilidad en el trabajo y unos compañeros; acabé haciendo el mismo trabajo que hacía cualquiera de ellos (excepto entrar en la negociación de préstamos) y cobré una miseria por tres meses de trabajo, aunque como experiencia no tuvo precio. Desde luego, nunca acepté la beca por su retribución. Fue mi intento de entrar en el mercado laboral, cosa que no fue posible, pero sin duda me abrió muchas puertas de cara al futuro próximo que me esperaba.

¿Que está buscando un becario?

Cuando yo entré como becario en la Caja buscaba una primera experiencia profesional; ganar algo de dinero y meter la cabeza en una empresa a ver si de allí surgía una posibilidad de trabajo futura. Y creo que realmente esto no ha cambiado demasiado. Con un Máster recién acabado o acabándolo en dicho momento, las principales aspiraciones de un becario podrían ser:

  • meter la cabeza en el mundo profesional, en una empresa y ver si suena la flauta de conseguir un empleo mejor pagado en dicha empresa;
  • la posibilidad de aplicar parte de lo aprendido en las clases teóricas; 
  • ganar skills que no se podrían aprender en las aulas de una Universidad o Escuela de Negocios (¡¡gracias Clara!!);
  • y rellenar una línea de Currículum a poder ser con una carta de recomendación a la salida de la beca si no se consiguió una plaza como se intentaba en el punto .

El dinero, es sin duda algo residual. De hecho muchos de ellos consideran que están pagando por trabajar. Pero siempre se gana algo (menos es nada) de dinero. Ver el apartado posterior sobre la remuneración

¿Que es lo que busca una empresa en un becario?

La pregunta siguiente sería... ¿y la empresa? ¿Es un becario un recurso barato? ¿Merece la pena formar a alguien simplemente por el coste reducido de este alguien? ¿O es una fuente de talento externa? No será el primer becario que acaba despuntando dentro de la misma empresa. ¿O acaban los becarios haciendo fotocopias, agendando reuniones y preparando cafés? Parece ser que esta última opción está totalmente descartada. Ni siquiera los propios becarios piensan así. Aunque si es cierto que esa visión del recurso altamente cualificado, preparado, capaz de soportar la presión a un costo muy bajo si se mantiene. Teóricamente, la empresa ayuda al becario en su entrada y acomodamiento al mundo profesional, a la vida laboral; y sin embargo a veces es complicado pensar que ese acompañamiento sea el objetivo real de la empresa.

Sobre la remuneración del becario.

Lo bueno que tiene escribir sobre temas de actualidad es que cada medio de comunicación aporta su granito. Hoy en El Mundo se señala que "el 58% de los becarios no percibe ninguna remuneración por su trabajo", por lo que la situación referida en la motivación del artículo respecto a los restautantes de las estrellas Michelín es perfectamente aplicable a otros muchos sectores en cuanto a remuneración y también respecto a las condiciones de estrés (como nos recordaría la muerte del becario de Bank Of América tras trabajar 72 horas seguidas en Londres hace unos años). 

Lo decía un par de párrafos más arriba, el dinero es un elemento residual y mucho más si lo comparas con la posibilidad de acabar contratado por la empresa. De hecho, gran parte de la desesperación de los becarios es ver como van pasando los años, y no consiguen tener un contrato en condiciones, con su cotización a la seguridad social, derecho a vacaciones y todos esos complementos que un trabajador considera normales en un contrato laboral.

¿Y cuantos se quedan finalmente en la empresa?

Pues sin duda alguna esto depende de inmensos factores que van desde el tamaño de la empresa, a su situación económico financiera, las necesidades de personal en ese momento y a las capacidades del becario. Si les preguntamos a los becarios... muchos menos de los que ellos quisieran, aunque es cierto que la de las becas no es sino una de las formas de entrar en la empresa y no tiene por qué ser la principal fuente de capital humano para las sociedades.

Y encima, para rematar, llega la transformación digital.

Existe además un elemento perturbador en la entrada de becarios en la empresa actual. El fenómeno de la transformación digital hace que el cambio generacional entre contratadores y contratados; entre empleados veteranos y becarios sea fuente de nuevos choques y roces.

Cuando yo era becario es cierto que podía tener más destreza en el manejo del ratón que mis compañeros, lo cual me proporcionaba una venta próxima a cero y más en el trabajo de "ventanillero bancachofo". En aquél entonces, más sabía el diablo por viejo que por diablo y se respetaban las canas. Vamos, que la veteranía era un grado y allí ibas, oías, veías y callabas. 

Pero hoy muchos de los becarios pueden tener unos conocimientos aplicables al puesto de trabajo mucho mayores que los de la plantilla actual. Y eso puede generar problemillas con esa típica frase del "esto siempre se ha hecho así". Por no decir el roce que provocarán las motivaciones de las nuevas generaciones, que no entienden el "face time" o eso de quedarse en el puesto de trabajo para que te vean. Si además, quedarse aquí hasta las mil no va a suponer más opciones de entrar en la empresa... ya me vas a decir tu que motivo hay para alargar la jornada laboral hasta el partido de la Champions... Y eso, parte de los trabajadores de toda la vida no lo acaban de asimilar demasiado bien.

Resumiendo que es gerundio.

Que al calor de los artículos sobre los becarios de Jordi Cruz (licencia periodística por como se han sucedido los acontecimientos, porque los artículos referidos hablaban de una práctica del sector en su conjunto) resulta que en todos los sectores cuecen habas, pero que los propios afectados lo entienden como un mal necesario (lo cual, por supuesto, tampoco es obligatoriamente bueno). Ni que decir tiene que debe ser complicado para un becario de cualquier otro sector estar tan cerca del mandamás del negocio ni que le vaya a sacar tanto rédito a poner el nombre del jefe en el CV ni de cara a su siguiente beca ni de cara a su primer restaurante propio. 

Sin duda, el papel del becario es complicado en la situación actual del mercado laboral y del empleo en general. Y que únicamente espero que estos puntos permitan reflexionar algo más sobre el asunto.

¿Y vosotros? ¿Sois becarios? ¿Qué os mueve? ¿Pasasteis por la etapa del becario? ¿Cuales eran vuestros objetivos en aquel momento? ¿Tenéis becarios a vuestro cargo? ¿Qué esperáis de ellos? ¿Qué esperan ellos de vosotros? Espero vuestros comentarios.

Ps: Con especial cariño para Miguel y Clara que pasaron por esta posición y que siguen luchando cada día en busca de oportunidades.
foto en Flickr: Jun Seita Open Kitchen in Action, New York Grill, Park Hyatt Tokyo

jueves, 27 de abril de 2017

Reflexionando sobre el derecho a la desconexión digital

En el mes de marzo saltó a las primeras páginas de los periódicos (quizás sería mejor decir a la parte superior de la web) el estudio que el ministerio de trabajo está haciendo sobre el derecho a la “desconexión digital” de los trabajadores. Este término hace referencia al derecho de los trabajadores a desconectar de su trabajo y a no recibir mensajes ni correos electrónicos una vez concluida su jornada laboral. Un derecho que ya está regulado en Francia y que implica la negociación entre empresas y empleados de las condiciones para no tener que atender llamadas, emails o mensajes relacionados con el trabajo fuera del horario laboral. Un tema sin duda interesante, pero que también es complicado de legislar y más en el mundo el que vivimos hoy en día. Realmente... ¿podemos separar vida personal y laboral? ¿Qué implicaciones tiene esta medida según como se aplique? ¿No es un intento de poner puertas al campo; o de legislar algo que puede estar ultrapasado en breve (si no lo está ya)? Lo que vienen a continuación no son sino unas reflexiones personales que ni siquiera he conseguido ordenar del todo bien, puesto que se cruzan en este tema varios conceptos muy diferentes.

¿Cuál es el objetivo que se persigue?

El objetivo de esta iniciativa es facilitar la conciliación de la vida personal (que no familiar… uno puede no tener familia y querer tener una vida propia) con la vida laboral. Sin duda un objetivo loable. Para ello lo que se está tratando de analizar es la posibilidad de establecer una hora de salida “potable” (la mayoría de los artículos hablan de las 18 horas) y la posibilidad de impedir contestar correos electrónicos y llamadas fuera del horario laboral. Una iniciativa muy buena pero… con mucha complejidad para ser puesta en marcha. De hecho... la jornada laboral ya está regulada, existen las horas extras y sin embargo todos sabemos que ese tema pese a estar regulado no se cumple. Dicho esto, el debate puede ser muy interesante de cara a educar a tanto a empleados como a empleadores; jefes y "curritos"; becarios y contratados. 

Mi primera duda y una pequeña historia personal.

Para mi, este es un tema realmente interesante. Un blog que habla de productividad y trabajo tiene que tratar este tema. Y como trabajador también me afecta y por eso, pensando en el tema, se me ocurrió hacer la siguiente reflexión: Si yo reclamo el derecho a que mi vida profesional no interfiera en la personal… ¿me podrán exigir lo contrario? ¿Tendrás los jefes el derecho a que mi vida personal no se cuele en mis momentos de trabajo? Y justo con estos pensamientos me tocó vivir el siguiente episodio.

Hace algo más de un mes estuve dando una charla en Santander, en un Máster. Y antes de la misma tenía una comida de trabajo con la Directora del mismo para hablar de temas relativos al programa del mismo. Habíamos quedado a las 13,30 y no habíamos pedido la comanda cuando sonó mi móvil. Eran del colegio de mi hijo, que había sufrido un pequeño accidente y que necesitaban que uno de nosotros se acercara a buscarlo. A 500 kilómetros de distancia no me quedó sino intentar localizar a mi mujer, pero ya se sabe cómo son estas cosas. Hasta que conseguí hablar con ella habrían sido unas diez llamadas, varias conversaciones con el colegio, mensajes, whatsapps y hasta un correo electrónico autorizando la salida del colegio con una tutora responsable. Sin duda alguna, el objetivo de la comida no se cumplió y mi vida profesional fue totalmente invadida por temas personales. Como mi interlocutora ya se había visto alguna vez en estos temas, quedamos en continuar el tema de forma electrónica y así ha sido. 

Pero claro… si yo pido que el trabajo no interrumpa mi vida personal, ¿no podrían pedirme lo contrario? Está claro que ante un hecho así, todo el mundo está dispuesto a dejarte tratar el tema y que la salud del chaval era lo primero. Pero… ¿y la conversación telefónica con tu pareja? ¿La gestión de las multas? ¿Cualquier otro tema personal que tratas en horario de trabajo? Muchos reconoceremos que estos temas ocupan parte de nuestro tiempo laboral todos los algunos días. Algunas veces es un accidente, pero otras muchas lo hacemos queriendo. Nuestra vida personal está dentro de nuestro día a día laboral y aunque me pidan que no interfiera… la verdad es que va a ser complicado que sea de otro modo.

¿Cómo se pondría en marcha?

Otro de los aspectos sobre los que he intentado reflexionar es la forma en que dicho derecho se podría “activar”. He estado leyendo sobre el tema y me he encontrado algunas propuestas diferentes, no sin inconvenientes cada una de ellas. De hecho, me da por pensar que hay dos opciones principales:
  • El derecho a no recibir comunicaciones del trabajo fuera del horario laboral.
  • El derecho a no responder a comunicaciones laborales fuera de dicho horario.

La primera opción, el Derecho a no recibir comunicaciones, se ha puesto en marcha en algunas empresas como Volkswagen. Para aplicar dicha medida se “apagan” los servidores de 18,15 a 07:00 y de este modo los correos no llegan a los empleados a partir de la hora pactada. “Muerto el perro, matada la rabia” dice el refrán. Pero… ¿y si alguien quiere renunciar a dicho Derecho? O lo que es lo mismo. ¿Y si alguien quiere poder conectarse fuera del horario laboral? O aún mejor… ¿qué sucede con las multinacionales que trabajan con clientes y filiales o asociadas en Asia o América? ¿Cómo se gestionan los e-mails de los clientes?  Además puedes apagar el servidor, pero siempre podrán llamarte por teléfono o ponerte un whatsapp. ¿No estaríamos transformando el “Derecho a la desconexión” en la “Obligación a la desconexión”? Realmente me surgen muchos problemas que son difíciles de gestionar y que me pregunto cómo se manejarán allí donde las medidas ya se han puesto en marcha.

La segunda opción, es el “Derecho a no responder” y que de hecho, puede considerarse tácito en la actualidad, puesto que ya existe un convenio laboral donde se marcan las horas de trabajo, aunque como no, con un pequeño problema. Posiblemente si no respondes nunca, tu carrera profesional estará condenada y más si las personas que te rodean si contestan a esas comunicaciones “fuera de horas”. Por decirlo de alguna manera… ante un mail, un whatsapp o cualquier otra forma de comunicación asíncrona, siempre se puede decir “No lo he recibido” o “No lo he visto”. Si se escribe una ley sobre este tema, que haga explícito el “Derecho a no responder” posiblemente nos estemos encontrando con una ley que no pase de un mero catálogo de buenas prácticas deseadas (como el de las horas extras).

Otra pequeña historia personal y una reflexión.

Hace unos días, por la noche, tenía que atacar un tema del curro bastante importante. No me importa reconocer que yo trabajo a deshoras. Primero porque en el trabajo tengo flexibilidad en el horario de entrada y de salida; porque cuando lo necesito puedo salir del trabajo y porque me gusta compartir flexibilidad con mi empresa ("Quid pro quo" le decía Hanibal Lecter a Clarice Starling en "El silencio de los corderos"). Además, me gusta el trabajo que hago con mis excel, mis gráficos y la visualización de datos. Y que cuando toca darle caña a algo porque el tiempo se echa encima, pues se le echa. Pero es cierto que el tema era arduo y me encontraba poco inspirado. Así que decidí cambiar de tarea a una mucho más laxa, y a las diez y media de la noche mandé cuatro o cinco correos con cosas para nada urgentes y que no tenían que responderse en ese momento. Aquel trabajo me permitió que a primera hora del día siguiente pudiera centrarme desde el principio en esa “actividad tocho”, recién descansado, con mejor humor y buena actitud. Por supuesto que las tareas que yo envié la noche anterior a varios destinatarios se realizaron a lo largo del día, sin prisa alguna, tal y como estaba previsto y además yo pude ser mucho más productivo la mañana siguiente.

Lo que si tengo bien claro, es que ni a las 21 horas; ni un domingo por la tarde (por ejemplo) es recomendable pedir nada a nadie "para ya". Ni están obligados a llevar el móvil encima, ni a leer los correos, ni mucho menos están obligados a tener un PC a su lado para responderme a mí. Supongo que no les hace mucha gracia, como no me la hace que me lo pidan a mí, (aunque haya sucedido en el pasado lejano más de una y dos veces).

Más reflexiones: el trabajo ha cambiado.

En los pensamientos sobre este tema me ha dado por pensar que estamos intentando que las cosas no cambien demasiado; como si nos diera miedo los cambios tan bruscos en el trabajo y por si acaso... Pero es que las formas de trabajo han cambiado; los espacios de trabajo están cambiando y esto se debe a que la propia naturaleza del trabajo ha cambiado. Antes los trabajos se podían realizar en el puesto de trabajo únicamente. Bien fuera por falta de tecnología, o por el tipo de trabajo, muchas tareas no podían salir de la oficina. Pero conforme el trabajo del conocimiento se amplia y las nuevas tecnologías avanzan, cada vez estamos menos atados a nuestro puesto físico en la oficina. De hecho, gracias a todos estos avances hemos conseguido la flexibilidad en los horarios de entrada (en mi empresa el horario de entrada legal va desde las 08:00 hasta las 10:00 de la mañana) y en los horarios de salida. Y hemos conseguido el teletrabajo, por el cual muchas personas pueden trabajar desde sus casas y gestionar sus horarios (¿deberían volver estas personas a la rigidez del horario de 09:00 a 18:00 con una hora para comer?). Y aunque me apagues los servidores y no me lleguen los correos, ¿estamos seguros de que la desconexión sería factible? ¿Van a evitar estas nuevas leyes que yo me lleve el portátil a casa y me ponga a trabajar en el Excel o el powerpoint que se quedaron a medias antes de que pitara la sirena de salida del trabajo? 

Realmente lo que se debería conseguir es que las “horas extra no pagadas”, esta "disponibilidad inmediata" no se valorasen de cara a posibles ascensos ni promociones. Pero sin duda que esto es algo así como "pedirle peras al olmo" y si no que se lo digan a las mujeres, su carrera profesional y sus salarios a igualdad de puestos de trabajo. La legislación marca una cosa que la tozuda realidad nos enseña como no alcanzada.

Concluyendo (de acabar, que no de concluir): Cuestión de responsabilidad.

Al final, sucede que, como en muchos otros temas, el trabajo “fuera del horario” es una cuestión de responsabilidad, de jefes y de empleados. Sin duda, y sucede con todas las herramientas, tenemos hábitos muy malos, improductivos y negativos tanto para el empleado como para el empleador. Y estamos intentando crear una ley que soluciones estas malas prácticas, algo que sin duda no va a ser posible. Creo que la relación laboral del trabajador con su empresa debe ser la que se acuerde entre los empleados y su jefe directo de forma libre y clara. Yo meto horas fuera de los horarios porque cada vez que necesito tiempo dentro de mi horario laboral me lo dan. Y por ejemplo durante la Semana Santa todos los días eché un vistazo al correo electrónico, aunque sólo fue para eliminar mensajes superfluos y spam (nadie me lo pide, pero es más productivo para mí). 

Sin duda es un tema complejo, que se mezcla con otras muchas ideas que provienen de este proceso de evolución digital que afecta al trabajo: presentismo, teletrabajo, calentamiento de silla, gestión por objetivos, productividad, políticas de atracción de talento, "best place to work", millenials, y mil cosillas que se cruzan mientras he pensado en estas líneas y que siguen rondando por ahí. Seguiremos pensando en el tema y tratando de darle orden (que no me está siendo para nada sencillo)

¿Y vosotros? ¿Como lo véis?

Foto en Flickr: Alexandre Ataide - Mobile Splash

lunes, 27 de marzo de 2017

De la pasión por el trabajo: ventajas y algún inconveniente

Ayer tuve la suerte de encontrarme a un tío verdaderamente apasionado con su trabajo. Siente tanto todo aquello que hace, que lo transmite a todos los que le ven como cuenta su día a día. Fue sin duda alguna una grandísima inspiración y a su vez una gran fuente de aprendizajes varios. Porque así como lo ves disfrutar haciendo lo que hace; el mismo reconoce que tanto desvivirse por su trabajo le provoca no saber aprovechar el tiempo libre (o mejor dicho, los tiempos muertos que se toma) y además conlleva ciertos “errores” de gestión que eran bastante apreciables por todos los espectadores. Porque me estoy refiriendo a un programa de la televisión, y aunque eso conlleve cierto edulcorado de las imágenes, creo que la esencia de lo que estábamos viendo se mantenía bastante bien. Si como yo estabas delante de la tele el domingo por la noche puede que ya hayas caído y sepas perfectamente el programa y el personaje del que estoy hablando. El programa es “El Xef” y el sujeto que nos ocupa Dabiz Muñoz.

La fuerza que imprime la pasión por tu trabajo.

Para mi resulta brutal la fuerza que transmite el protagonista. Se nota que vive cada una de las cosas que hace y que en todo momento vive por y para su pasión. Reconoce las pocas horas que duerme, reconoce que es incapaz de desconectar y sin embargo no le oyes quejarse ni una sola vez. Decía Confucio “Busca un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”. Y este es el mejor ejemplo. Está pensando en el menú que va a preparar para el restaurante de Londres, pero también se encarga de toda la decoración del mismo y cuando por circunstancias diversas ha conseguido tener cuatro días libres, va el tío y los aprovecha para pillar un avión, cruzarse medio planeta y seguir buscando nuevos sabores y nuevas formas de cocinar, para luego poder añadirlos en los menús de sus restaurantes. 

Y seguramente ahora me diréis que este, el de chef de restaurante de estrellas michelín, es un trabajo en el que se puede “tener” esa pasión, pero que vuestro curro con el “excel y el powerpoint” no da para estos comportamientos. Pero estás equivocado como lo podía estar hasta ayer el cocinero del bar de debajo de casa, el del menú del día, o el que está tan quemado de hacer croquetas y pinchos de tortilla. Y tan equivocado estaba como lo puedes estar tú. Sin duda que existen apasionados del Excel y del powerpoint; existen los consultores apasionados; los formadores apasionados; y los de cualquier profesión que te puedas imaginar apasionados…

Ya he dicho antes que los montajes de la tele pueden suavizar ciertas cosas, pero es que Dabiz no parece que se levante de la cama el lunes maldiciendo por no poder dormir un rato más y tener que ir a su restaurante a trabajar. No está todo el día de mal humor buscando en el calendario las próximas vacaciones, ni va pensando en el próximo puente. Todo lo contrario. En su cabeza parece que siempre está metida su pasión... aunque esto no siempre sea del todo bueno.

Pero a veces la pasión…

Reconociendo la increíble fuerza que transmite el Chef, hay ciertos aspectos en los que podría actuar de otra forma (y no voy a decir "mejorar" porque no se si sus resultados se darían haciéndolo de otra forma). Ya sea por una pasión desmedida, por esa excepcional búsqueda de la perfección (léase: la perfección es enemiga de lo bueno) o por falta de confianza en sus segundos (que tampoco me parece) se muestra una absoluta ausencia de delegación

En el episodio de ayer, y a pesar de la demora en la apertura del restaurante de Londres, parece que el Chef elige personalmente, aun contando con asesores y expertos, desde el color de las paredes, los materiales y la luz; hasta la ropa de los cocineros y camareros. Siendo cosas que posiblemente para otro pudieran ser secundarias, ya que el menú debería ser el centro de la experiencia que vende Dabiz, éste no las deja ni al libre albedrío ni en manos de nadie que no sea él. 

Cierto que nunca reclama, aunque es el mismo quien apunta varias veces que un día “va a petar” y que "no va a poder con todo" así que llegará un momento en el que habrá decisiones que no puedan ser tan personales… ¿pero cuando?

Rectificar es de sabios.

Hubo una tercera cosa que me llamó la atención, ya fuera de ese tema de la pasión. Supo rectificar y reconocer "de aquel modo" que lo que le estaban proponiendo era mejor que lo que el había pensado y tenía en mente. En una escena, con el corte de un trozo de tuétano que va a acompañar unas cocochas con migas de tempura. El espera un corte transversal y se lo encuentra longitudinal y su primera reacción es la de gritar (que tampoco es un grito) que no es así y que hay que modificar ese corte. Y en menos de dos minutos ya ha cambiado de opinión y monta el plato con el corte que le dan y reconoce que la presentación mejora de ese modo y que hace de la degustación del plato algo más sencillo. Y aunque no se flagela delante de la cámara y no pide perdón de forma ostentosa, es cierto que todos se dan cuenta de que está reconociendo una versión mejor que la que el tenía en mente.

Resumiendo que es gerundio.

Yo no entro en el personaje televisivo, que ya he leído muchos comentarios esta mañana; ni en su papel como chef, ni como jefe... simplemente, ayer, y reconociendo que no vi más de veinte minutos de programa, simplemente digo que ayer me encontré con alguien que sabe mostrar por su trabajo una pasión que ya quisiera para mí o para quienes me rodean. Cierto que debería saber controlar dicha pasión y encontrarle "sabor a la vida" en otros momentos fuera del trabajo y que posiblemente no sea un ejemplo para muchas otras cosas. Pero yo hoy esta mañana, cuando me chupaba parte de mi atasco diario, andaba recordando las ganas que le vi al chef en su trabajo y pensé que debería ser capaz de disfrutar tanto como él... ¿Si lo conseguí?... Esa ya es otra historia.

¿Y vosotros? ¿Tenéis esa pasión por lo que hacéis? ¿La habéis tenido en algún momento de la vida? ¿Lo echáis de menos?

Nos leemos.

sábado, 18 de marzo de 2017

Cuando las notificaciones no son el problema

Cuando hace ya algún tiempo comencé a leer temas de Productividad Personal me encontré con un consejo muy repetido por todos los que escribían sobre el tema: “Apaga las notificaciones”. Y realmente tenían razón (y la siguen teniendo). El simple hecho de apagar las notificaciones resulta muchas veces en una increíble y muy importante ganancia de efectividad. De hecho, la mayoría de (por no decir todas) las notificaciones que recibimos son grandes excusas para desplazar nuestra atención de aquello que estamos haciendo a cualquier otra cosa. Da igual que sea la pantallita azul abajo a la derecha avisándote que has recibido un correo electrónico, que el pitidito del whatsapp… No hay nada mejor que recibir una notificación de esas para dejarlo todo y atender rápidamente esa llamada de atención.

Resultó ser que el aviso del correo era una newsletter de la tienda esa de informática anunciando un portátil que a ti ni te va ni te viene; pero que oye… por ese precio… espera a ver qué características tiene… ¿y si miro en otra tienda?... Pero… ¿y si lo quiero con más Disco duro? ¿Y mayor resolución de pantalla? ¿Y en esa otra tienda que vimos? ¿Y yo necesito tanto procesador? ¿Qué procesador necesitaría yo para mover mi Excel? Espera que en el blog este de informática seguro que me dicen algo más… ¿pero esa marca? ¿Seguro? A ver si alguien ya lo ha pillado y da alguna opinión… Bueno, ya está, visto… si. Es cierto, no necesito un portátil de momento. Pero bueno… total han sido quince minutos… ¿Qué estaba haciendo? Venga volvamos a ello.

Seguro que algo así os ha pasado muchas veces (bueno, quizás a vosotros no, pero si al compañero de al lado) y este es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos en el mundo actual, la perdida de atención debido en parte a las dichosas notificaciones. De hecho, las notificaciones fueron objeto de uno de los primeros artículos de este blog cuando no tenía periodicidad alguna y que además repetí el mismo tema en más de una ocasión. Pero como ya hemos leído que eso de las notificaciones son malas, ya hemos apagado muchas, casi todas. Seguimos dejando el volumen de las llamadas del teléfono a tope, pero muchos nos excusamos sabiendo que las urgencias de la familia suelen llegar por dicho medio. Pero oye… ya no saltan los correos entrantes; ni los whatsapps del grupo del colegio; ni suena un pajarito cada vez que alguien escribe un tuit (esto me pasaba con sólo 50 “seguidos” en mi perfil, por lo que imaginaos con los 600 de ahora y los cientos de miles de algunos usuarios); ni vibra el teléfono con un SMS, etc etc

Ya estás solo ante tu ordenador y la próxima tarea. Como eres un lector de temas de productividad, la tarea está bien definida, el contexto es el adecuado, el nivel de energía también, es una acción tachable, dentro de un proyecto, que además te ayudará a completar tus objetivos. Tu dedo se acerca al ratón del ordenador, cambias un momento de ventana… No, no hay ningún correo pendiente. Clickas en “F9”. La bandeja se actualiza. Nada. Espera que voy a ver si el jefe quiere algo por el whatsapp. Nada. Bueno, un momento que voy a ver twitter. Dos minutos. Ya mismo vuelvo…

Ves, ya estoy de vuelta. Han sido cinco minutos porque encontré una cosilla cachonda para ver. Venga donde estábamos. Espera que antes de empezar… Mira, un correo electrónico. Más vale que volvía a actualizar la bandeja de entrada. A ver que me piden. Anda!!… necesitan una tabla de datos… No ponen para cuando. Pero ya que estamos… por si acaso… así además como la devuelvo rápido van a pensar que soy un crack. Lo mío ya lo dejo para después.

Si este es el caso de algún conocido tuyo (nosotros nunca somos el ejemplo del perfecto improductivo), como puedes comprobar, el problema no está en las notificaciones. Ni mucho menos. Su problema es que pasa olímpicamente de su trabajo y de sus obligaciones. Y cualquier excusa es buena para procrastinar absolutamente todo. Y eso que en este ejemplo, su trabajo ya estaba definido, que como tenga que definir lo que tienes que hacer… Entonces ya vas a encontrarte con un compañero que hace ese gesto de “f9” diez veces seguidas. Para mucha gente resulta más cómodo hacer aquello que nos piden desde fuera que ponernos a definir nuestros deberes; o incluso que hacerlos.

Y es cierto que existen los trabajadores reactivos. Aquellos que prefieren responder a las demandas. No crean nada nuevo, pero dan respuesta a aquello que se les pide. Y en según que puestos puede ser positivo este comportamiento, pero hoy por hoy la proactividad es fundamental en el trabajo. Y uno no puede estar esperando a que el trabajo llamé a su puerta continuamente por medio de una notificación.

Por cierto… que si esto le pasa a menudo a tu compañero, lo mejor que puede hacer es intentar cambiar algo. Un mal día lo puede tener cualquiera, pero si tienes una semana o varias con esta actitud… es una señal…

¿Y vosotros? ¿Conocéis a alguien que se pierda solito y sin notificaciones por el mundo electrónico abandonando su obligaciones?

Nos leemos.

domingo, 12 de marzo de 2017

Cumplimos dos añitos... Toca seguir creciendo

Pues ha llegado el mes de marzo y eso implica que este blog cumple dos años desde su relanzamiento, o mejor dicho desde que me puse a escribir de forma periódica. Sencillo de recordar para mí porque aproveché la visita del Máster a Madrid hace dos años como "excusa" para volver a escribir y este año hasta he dividido en dos partes mis consejos para impulsar tu carrera profesional. ¿Me dejáis que resuma el año con unas pocas cifras?

En estos doce meses he escrito 48 artículos, una media de 4 al mes, que no es poco pero que (oh sorpresa) son 9 menos que el primer año (y en total, con este, ya van 125 artículos). Y es que ahora repasando los artículos hay una fuerte caída de la producción (parece esto un resumen de la economía nacional) en los meses posteriores al primer aniversario... Creo que la caída de la inspiración pudo deberse a unos malos momentos laborales; que sin embargo se compensaron con meses muy prolíficos a la vuelta del verano. Y sin embargo el descenso de producción no ha provocado ni mucho menos una caída de las visitas como puede verse en el siguiente cuadro de mando.



El número de usuarios y sesiones ha crecido cerca de un 30% y el de páginas vistas lo hizo un 43% lo que implica que también crecieron las páginas vistas por usuario y sesión. Cierto que aparecen dos indicadores en rojo: el tiempo por página, y la tasa de rebote, algo peor que la del año anterior. Personalmente estoy muy contento con los últimos meses, puesto que desde octubre, las visitas mensuales no bajan de 1000 (lo que implica que estamos entre 30 y 40 visitas diarias al blog).

Y muy interesante también saber cuales son los artículos más leídos en el año, que también sigo con la herramienta de Google Studio:


Hay un par de artículos que pertenecen a la serie de herramientas productivas: los referidos a Evernote y Facile Things. He de agradecer a @Jeroen Sangers su mención sobre los entornos VUCA que dió mucha popularidad al artículo; y me gusta mucho que dos artículos sobre los libros que estoy leyendo aparezcan en el top 10: uno es la recopilación de lecturas recomendadas para Navidad y otro es el resumen más amplio de Aprendiendo de los mejores, una verdadera biblia del desarrollo personal que escribió @Francisco Alcaide. Y personalmente me hace ilusión que "15 años con Espíritu de Becario", un artículo muy personal, esté entre los más leídos. Por cierto, los cuatro primeros artículos están dentro del Top 10 histórico del Blog que sigue comandado por La Ley de Parkinson.

Si vemos el vaso medio vacío... es que realmente las cifras del año anterior no era muy grandes (bueno, tampoco lo son las de este año, pero este blog es su propia referencia y a mí ya me parecen unas cifras relevantes). Si lo vemos medio lleno... es que es la caña pensar que tantas personas puedan interesarse por lo que escribo y les pueda resultar de alguna utilidad y con los volúmenes de los últimos meses dan muchas ganas de seguir escribiendo.

Y si dejamos las frías cifras y vamos a algo con más sentimiento, estoy muy contento por: 

  • el reconocimiento que supone que este blog esté dentro del top 25 de los Blogs de Productividad de la red Optima Lab
  • que estas páginas me haya permitido conocer a muchas personas en el mundo real que han aportado muchos puntos de vista y conocimiento realmente relevante para mi vida;
  • que muchos de mis compañeros de trabajo reconozcan que sigan estos artículos periódicamente;
  • que mucha gente anónima y no tanto lea estos artículos y además los difundan porque los consideran relevantes...
  • en resumen de las muestras de aprecio que se reciben porque uno pasa unos ratos pensando y otros aporreando teclas.
Por eso y mucho más no queda otra opción que seguir creciendo y espero seguir dando guerra durante este próximo año. A todos los que me habéis acompañado en este tiempo, muchas gracias y nos leemos.


Foto en flickr: Scott Nazelrod - Two of Hearts

jueves, 9 de marzo de 2017

10 consejos para impulsar tu carrera (parte 2)

En el artículo anterior comenzamos a desglosar los primeros conceptos de la presentación que realicé a los alumnos del Máster en Banca y Mercados Financieros de la Universidad de Cantabria y la Fundación UCEIF. Y en dicho desglose nos enfrentamos a conceptos como los de: Actitud (ayer el Barça remontó más por el espíritu - la actitud - que por el buen juego - los conocimientos); Haztitud; Diferenciación; Ser Líquido en entornos VUCA y la Resiliencia. En el artículo de hoy vamos a intentar acabar con los últimos 6 conceptos de la misma presentación que para mayor facilidad os vuelvo a dejar accesible en este mismo blog (si bien podéis acceder a otras versiones de este documento presentadas los años anteriores en Slideshare).



Evitar los comportamientos tóxicos.
Sucede muchas veces, que entre los compañeros de trabajo se esconde un ejemplar con unos comportamientos poco deseables y nada ejemplarizantes. Es ese colega que parece el enanito gruñón, el que siempre está de mal humor, el que nunca contesta "bien" a la pregunta "¿Como estás?"; ni siquiera el día que vuelve de vacaciones, ni siquiera el día que se va de vacaciones. Ese compañero que genera mal ambiente en el trabajo. El que se queja cuando le mandan algo pero también cuando se lo mandan al de al lado. Estos comportamientos tóxicos hay que intentar tenerlos lejos y por supuesto, no ponerlos en práctica. Tienen una habilidad bastante grande para contagiarse y pueden estar muy incrustados en un departamento si no se actúa pronto contra ellos. Si eres nuevo en el mundo laboral... cuidadín. Personas así pueden no ser buenos consejeros.

Aprender continuamente.
Yo lo he defendido aquí muchas veces. Aprender no es una acción, es casi una actitud. Hay gente que está dispuesta a aprenderlo todo; a ser una auténtica esponja de conocimientos. Y hay peña en la que no permea absolutamente nada nuevo. Hoy un amigo me comentaba, ante un posible cambio de trabajo, que si bien el puesto no le seduce al cien por cien, la posibilidad de aprender algo totalmente nuevo le hace ver el tema desde otra perspectiva.
Además, hay que tener en cuenta que hoy en día el aprendizaje no se resume en los cursos formales, de aula, profesor, presencialismo, tocho teórico y práctico. Hoy en día, gracias a Internet, el conocimiento de calidad está de forma gratuita en la red, disponible 24 horas los 365 días del año adaptado perfectamente a tus necesidades individuales.
Formarse no es una opción, es casi una obligación; pero es todavía una virtud explotada por muy pocos.

La práctica y la suerte.
Este tema lo tratamos en el blog hace muy poquito (y además con una buena acogida entre los lectores). Resulta que las personas que nos rodean, todas y más aún, aquellas alas que les va bien en la vida, han tenido "una suerte que te cagas". Y a nosotros... joder "es como si nos hubiera mirado un tuerto". Pero resulta que la suerte se trabaja; y cuando esa oportunidad que estabas esperando llegue, tú ya tienes que estar preparado para poder aprovecharla. O lo que es lo mismo, has tenido que trabajar muy duro anteriormente para estar listo en ese momento. A la gente que trabaja, la suerte le sonríe más a menudo. Lo decía Michael Jordan (lo siento Antonio, es que Jordan lo decía, aunque Lary Bird o Drazen Petrovic fueran otros grandes exponentes), "Cuanto más trabajo, más suerte tengo".

La perseverancia y la pasión.
Me voy a tomar la licencia de unir ambos conceptos en una única explicación porque hace bien poco he conocido una palabreja nueva que me ha gustado. La perseverancia y la pasión forman EL GRIT. Y aunque el concepto es de Angela Duckworth, yo lo he leído en el blog de @AmalioRey y el lo resume como "la pasión y la perseverancia ante las metas de largo plazo"; y lo explica como "la fortaleza para luchar por una misma cosa durante mucho tiempo". Si tienes mayor grit, estarás más cerca del éxito (sea lo que sea que éxito signifique para tí).
Y aprovecho para comentar que es cierto, como señalaba Confucio (si, el que inventó la confusión) que si buscas un trabajo que te guste no tendrás que trabajar ningún día de tu vida. Pero también es cierto que debes luchar por encontrar en tu trabajo aquello que puede apasionarte más y es que no es obligatorio tener una pasión, ni mucho menos es obligatorio trabajar en lo que te apasiona (ni muchas veces posible, al menos en el corto plazo).

La orientación a las personas.
Finalmente hablo de un componente en el mundo empresarial que en estos momentos resulta primordial desde muchos (y no todos positivos) puntos de vista. Debemos estar orientados hacia las personas, por supuesto y sin duda alguna hacia nuestros clientes (entender lo que necesitan, empatizar, hablar su mismo lenguaje); pero también con nuestros compañeros; nuestros superiores, incluso los proveedores y por supuesto nuestras familias y amigos. No vamos a revelar en este momento la importancia del networking, pero no viéndolo como la relación falsa basada únicamente en un potencial interés futuro (sólo una vez ha salido mi nombre en unos nombramientos y aquel día recuperé cientos de amistades que ya ni siquiera me hablaban), sino como una relación sincera de ganancia mutua desde el primer minuto.

El equilibrio.
Estos consejos, y algún otro, como la relación con el cambio (no te cierres al cambio y promuévelo cuando sea posible); la necesaria humildad en el puesto de trabajo... no te aseguran al 100% ese impulso en tu carrera profesional; pero sin duda alguna son facilitadores del mismo. Digamos que forman parte de la preparación para ese momento en que la suerte es necesaria. Pero es que además... pueden llegar a resultar contradictorios en muchas ocasiones; o demasiado extremos en otras, por lo que encima es obligatorio saber aplicarlos con el equilibrio justo. No es fácil y siempre seguirá siendo necesaria esa pequeña cantidad de suerte (existen factores exógenos verdaderamente incontrolables) que todos los campeones necesitan en la vida.

¿Y vosotros? ¿Consideráis útiles estos consejos? Sin duda no están todos los que son, pero... ¿son todos los que están? Nos seguimos leyendo.


domingo, 5 de marzo de 2017

10 Consejos para impulsar tu carrera

Todos los años, por estas fechas, los alumnos del Máster en Banca y Mercados Financieros de la Universidad de Cantabria hacen una visita a las instalaciones del Banco en Boadilla del Monte. Allí tienen la posibilidad de visitar algunos departamentos,  escuchar las conferencias de varios Directivos y se organiza un coloquio con antiguos alumnos a la que intento acudir siempre que puedo. Hace ya 16 años que yo salí de aquel Máster y desde hace unos cuantos, preparo una presentación acerca del paso de la vida estudiantil a la vida profesional, con unos cuantos consejos (vendo que para mí no tengo) para que pongan en marcha tan pronto como sean posible.

La presentación la subo a SlideShare para que pueda ser compartida, aunque es cierto que sin el “presentador” al lado, simplemente por el título de las diapositivas, puede decir más bien poco. Así que voy a aprovechar este, mi espacio, para dejar varias notas sobre la misma. Aquí podéis ver la presentación y a continuación añado las notas y el “storytelling” de la misma. Y dado que está tomando un tamaño bastante considerable… voy a partirlas en dos artículos, aunque prometo que la charla fue bastante ligera…



Es tu actitud...

A día de hoy, como alumnos del Máster, los estudiantes siguen centrados en sus conocimientos académicos, en mejorar sus notas, en tener una buena calificación. Hacen bien, este es el momento de preocuparse de ello; pero mañana… si algo va a influir en su carrera profesional, es la actitud. Señalaba Zig Ziglar que “Es tu actitud y no tu aptitud la que determina tu altitud” y ese es el principio de la charla. La actitud es un tema que hemos tocado muchas veces en este blog y muchas veces hemos recurrido a la fórmula del valor que podemos encontrar en la magnífica charla de @VictorKuppers en TEDxAndorra.


Valor = (Conocimientos + Habilidades) X Actitud.

Victor señalaba que la aptitud suma, pero la actitud multiplica. Yo he querido ir un paso más allá y he introducido (perdona maestro) una pequeña variación (con toda mi buena intención y sin ánimo de ofender)


Valor = (Conocimientos + Habilidades ) ^ Actitud.

La actitud no multiplica, sino que potencia o eleva los conocimientos. Una mejora en el “Querer hacer” tiene un efecto amplificador sobre el “Saber o Poder hacer”.

Y lo mejor de todo, como nos enseñó Victor Frankl es que tu eres el propietario de la actitud con la que te levantas cada día. “A un hombre le pueden robar todo menos la actitud ante cualquier tipo de circunstancia” señalaba. Posiblemente no haya exámenes, ni sea una cuestión a encontrar en los libros de texto, pero cambiar de actitud requiere un esfuerzo mental continuado, y también es complicado, pero tu eres quien te evalúas cada día.

Tras esta introducción, comienzo con los consejos en su futura vida laboral (si bien es cierto que muchos, yo diría que todos pueden aplicarse desde ya mismo).

Haztitud.

Este término se lo leí por primera vez a @AlfonsoAlcántara y me encantó. Deja ya de decirme lo bueno que eres y ponte a demostrarlo. No queremos charlatanes ni vendehúmos (que ya hay muchos). Se valora a las personas que trabajan, que tienen ganas de hacer cosas, que quieren tachar elementos pendientes de las listas de tareas (esto es una licencia literaria, compañeros productivos). Se valora gente que se comprometa con el trabajo y que quiera llegar hasta el destino, que no dimita a mitad de camino.

Diferénciate.

36 alumnos éramos en mi promoción y cuando acabábamos el año en Santander todos teníamos una Licenciatura y un Máster. ¿Por qué coger a uno como becario o empleado y no a otro? ¿Qué nos hacía diferentes a cada uno? ¿Lo sabíamos? ¿Éramos capaces de apalancarnos en ello? Recuerdo de aquél entonces que yo siempre me apoyé en algunos factores: era un par de años más viejo que el resto de mis compañeros y los había aprovechado / tirado en hacer los cursos de Doctorado en economía (muy duro en aquél entonces buscar trabajo con aquella línea en el CV, quizás diera para un artículo de blog); me molaban los números y la estadística (y de eso hay bastante en un banco) y era un friki del Excel y tenía conocimientos mínimos de programación (en aquel entonces aquello hacía una gran diferencia). Y me fue bien, muy bien. Así que la idea es responder a la pregunta ¿Qué te hace diferente / mejor al resto? Me encanta esa frase de “O eres mejor o eres barato”. ¿Seguro que quieres ser el barato?

Se líquido. Los entornos VUCA.

Para mí este es uno de los mayores cambios entre la vida universitaria y la vida laboral (real). Acostumbrados a tener un horario con sus cajitas para todo el cuatrimestre y a saber con casi un mes de antelación la fecha de los exámenes, su mayor alteración es el aviso de que un profesor o conferenciante no acude a la hora prevista y que va a haber una modificación de las cajas en esos días.
Y sin embargo, el mundo es VUCA. Al final, Volatil, Incierto, Complejo y Ambiguo les suena a algo parecido al caos y al apocalipsis casi. Y mañana se van a encontrar con esa realidad. No va a ser una cuestión de cintura, es ciertamente aprender a ser líquido y aprender a fluir en un mundo así. Si te molesta que te cambien el horario de una clase, no te imagino cuando te cambian los objetivos a mitad de trimestre...

Resiliencia.

Ser líquido casi que engloba el ser resiliente. Esta palabreja me encanta y mira que me ha costado entender su significado: capacidad para volver al estado inicial tras ser sometido a un estrés continuado; la capacidad del humano para superar las adversidades. Al final, el ejemplo que me gusta es el del muelle, al que estiran y deforman pero que vuelve a su posición inicia tras su ejercicio. Cuando el muelle peta, ya no sirve. Como nosotros. Esa capacidad para sobreponernos a una situación de estrés, gestionarla y estar listos para la siguiente es vital hoy por hoy.

- o - o - o

Por ahora vamos a dejarlo aquí. Aún quedan 6 conceptos por tocar y ya el artículo se pasa de extensión. Si os parece bien, no esperamos al domingo y el miércoles subimos la segunda parte. Nos leemos y se agradecerán los comentarios.