domingo, 31 de mayo de 2015

Trabajando productivamente: Ley de Parkinson

Y yo que hace unos años pensaba que era algo que me pasaba sólo a mí... cuando mi madre me decía aquello de "Si es que lo dejas todo para última hora". Más vale que luego vi que no era el único y que era un mal terriblemente extendido - claro que "mal de muchos consuelo de tontos" dicen con razón.. Y luego me enteré que es una de las leyes fundamentales de la productividad personal. La ley de Parkinson dice que "el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine". Es decir... que da igual cual sea el plazo que tengas para terminar un trabajo o un proyecto... en el último momento estarás con la lengua fuera.

Esta ley tiene dos vertientes. Una personal, esa en la que tu madre (bueno, la mía al menos) te llamaba la atención. Lo dejamos para el último momento, para el último suspiro. Una profesional, y es que en muchos casos el trabajo que hacemos no tiene fin. Pero analicemos un poco más cada una de estas problemáticas.

Ya va siendo hora de dar "al Cesar lo que es del Cesar". Tienes razón mamá, es culpa mía. Lo dejo todo para el último momento y entonces vienen las prisas. Cierto que luego hemos sacado esa frase que nos quita responsabilidad... eso de... "trabajo mejor cuando estoy bajo presión". Que lo que viene a decir es que al final, si hay que hacerlo lo hacemos, pero hay un montón de temas en esa procrastinación. Además, por muy chulos que nos pongamos con eso del trabajo bajo presión... reconozcamos que se nos pone una mala baba en esos momentos... que como para que nos tosan.

La segunda variante está relacionada con el tipo de trabajo que hacemos hoy en día, que seguramente es aplicable en muchos casos, pero que no exime de la responsabilidad anterior. Muchos de nuestros trabajos y de nuestros proyectos se terminan porque llega la fecha de entrega, porque si no siempre haría algo que mejorar, algo que pulir, algo que puntualizar, algo que rediseñar... Por lo que la única forma de terminar un trabajo es dándolo por acabado. Pongamos el ejemplo de las presentaciones de Steve Jobs, trabajadas hasta la extenuación.... seguro que si hubiera tenido un día más para ensayar y cambiar esa lámina de powerpoint... (perdón de keynote)...

Además, como no, de la combinación de ambas que puede además producirse por factores internos y externos (no olvidemos que estamos en la sociedad de la colaboración y del trabajo en equipo). Es decir, las cosas se retrasan no sólo por nuestra inacción sino también por la del compañero; y el curro no se acaba porque nuestro cliente / usuario / jefe considera que no está acabado. Que si cambia esto de aquí, quita esto de allí, dale otro enfoque, repiensa esto... y estados de nervios próximos a la locura. Me parece que todo esto nos suena ¿no?

Yo no digo que esto sea imposible de evitar, pero reconozco que no he conseguido controlarlo y que tengo que mejorar en este punto. Supongo que lo mejor que he encontrado es jugar con fechas límite adelantadas. Es decir, si el verdadero momento de la verdad es el jueves, ponerme como fecha máxima el lunes. Pero ojo, cuando tu eres quien controlas estas fechas límite... te vas a hacer trampas. Por lo que lo mejor es que dicha fecha clave venga impuesta desde arriba. Cuando mi jefe hace esto, cuando es el jefe quien impone la fecha límite el nivel de estrés se reduce considerablemente, porque mi fecha límite es la que me impone mi jefe y los tres últimos días estamos con esos retoques de... alinea las figuras, quita un decimal, esas mayúsculas... Posiblemente puedas encontrar mejores soluciones en los grandes de la productividad, posiblemente lo mejor sea no llegar a estas situaciones extremas, pero si caes varias veces prueba lo que te cuento.

Pero hoy voy a poner un ejemplo extremo que tengo muy presente en estos días por motivos familiares. Imaginaos que un día os dicen que para hacer un trabajo, una investigación os dan 3 años... pero cuando han pasado dos ya ves que el ritmo de avance... no  era el correcto. Pero puedes pedir una ampliación del plazo. Y tienes un año más para entregarlo. En total... 4 años para entregarlo. ¿Como estás las dos últimas semanas de trabajo? Pues hasta arriba y pensando que no te va a dar tiempo e intentando recordar en coño has perdido el tiempo estos últimos 1500 días. Una vez lo entregas respiras. Ya sólo queda defenderlo y para eso tienes como unos 3 meses para hacer un powerpoint de apoyo. Vamos, que no te va a pasar lo mismo. Pero el último click lo acabas unas horas antes de la presentación. Eso sí, ya sólo queda una cosa... FELICIDADES DOCTORA.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Acelerando: El cambio digital y su influencia en el trabajo

La taza que he fotografiado tiene ya unos cuantos años y me la regalaron en Lisboa. “Todo el mundo está formado por el cambio” reza en su lateral, citando un Poema de Luis Vaz de Camoes en el Siglo XVI. Y era cierto entonces y es cierto, más que nunca, ahora. Vivimos en una sociedad en continuo cambio, eso no es novedad. Pero existe una diferencia actualmente… la velocidad de cambio es cada vez mayor, digamos que el cambio se ha acelerado, en los últimos siglos, en las últimas décadas, en los últimos años… meses…

En estos momentos vivimos una revolución digital y también una revolución móvil. Hace 8 años no existía la idea de las apps, porque el 29 de Junio cumplirá dichos años el primer iPhone lanzado al meracdo (Gracias señor Jobs). Y el smartphone nos ha cambiado el mundo en colaboración con Internet. El iPad nació hace sólo 5 años. Facebook se lanzó en 2004 y Twitter en 2006; pero 10 años más tarde todas las empresas de los grandes índices bursátiles del mundo tienen un Community Manager (que podríamos definir como un tío que cobra por estar todo el día en Internet). Google nacio el 4 de Septiembre de 1998, por lo que todavía no es mayor de edad. Pero si es que Netscape habría cumplido 21 años en Abril y falleció antes. Podemos poner tantos ejemplos como queramos.

 ¿Y esto tiene tanta influencia en nuestra vida? La verdad que reflexionando una vez escrita gran parte del artículo me he dado cuenta de que lo podía esquematizar del siguiente modo:
Lo que vendría a decir, así a bote pronto, es que el cambio digital nos ha influido como Usuarios y Consumidores; lo que ha implicado cambios en las empresas y provoca cambios en nosotros  como empleados... y que está implicando además un GRAN CAMBIO SOCIAL.

Cambiamos como consumidores / Usuarios: 
Pensemos como consumidores. Que levante la mano… quien haya comprado 5 CDs de música en el último año; siga yendo a la agencia de viajes a reservar un hotel; compre los billetes de tren en la estación; o haya alquilado una película en el videoclub de la esquina. (Para los más pequeños, un VideoClub era un lugar donde podías pedir un DVD por 24 o 48 horas y antes unas cintas de VHS o Beta que era obligatorio rebobinar… Si hasta los verbos se quedan antiguos… ¿Qué es rebobinar papá?). Supongo que si estáis leyendo un blog y además habéis recibido una notificación por RSS... pocos habréis levantado la mano. 
Preguntemos quien escucha Spotify, compra libros en Amazon (cierto que el papel olía mejor...), utiliza comparadores de vuelos, hace transferencias bancarias a las once de la noche, compra ropa en el Zara más grande de todos (el de Intenet, por si hay dudas) o revise la recomendación del tryp advisor aunque su cuñado le haya dicho... Unos cuantos. ¿Verdad? Queramos o no, lo digital nos rodea, nos cambia la vida y conscientes o no muchos ya estamos digitalizados.

Cambios en las empresas: 
Los cambios en los consumidores y las nuevas necesidades que las personas tienen provocan que mueran empresas, nazcan otras nuevas y otras luchen por sobrevivir. Madrid Rock cerró y nació Spotify (que casi hasta mata al emule de las copias piratas); Blockbuster desapareció y vivimos del Netflix y del Torrent (el cine se sigue pirateando); los hoteles mejoraron sus webs e igualaron sus precios a las centrales de reservas, pero para algo nació Kayak; y no digamos ya de las cosas de la economía Colaborativa como “Bla Bla Car” o las compras en grupo; o de los nuevos competidores en sectores que parecían cerrados (léase Uber o Airbnb). 
La fotografía digital mató los rollos de película pero hay más fotógrafos que nunca; igual no se venden tantos libros en papel, pero se escriben más libros (buenos, malos y regulares) que nunca. Pero no sólo han desaparecido empresas de "toda la vida" (definidas como aquellas con 75 o 100 años). Esto va a tal velocidad que en periodos de 25 años hemos visto como empresas han nacido, se han convertido en líderes mundiales y ya han desaparecido o casi (tenemos el ejemplo de Nokia y BlackBerry). Apple que nos maravilla con sus gadgets tuvo que ser ayudada por Microsoft para sobrevivir no hace tanto. Como diría un antiguo colega... "¿Quien controla este patinete?".
No sólo han cambiado los productos y servicios que venden, sino que se han modificado los procesos internos y los procesos de venta. Imagino que en Google no existe el Área Digital, pero las empresas clásicas que intentan convivir, que intentan llegar a la orilla digital. Ojo. Este proceso de cambio tiene una exigencia más para las empresas. No todos los clientes se vuelven digitales de hoy para mañana. Hay empresas cuyo clientes más rentables, personas de una edad avanzada huyen de lo digital; pero a su vez tienen en un nicho de clientes más jóvenes, los que van a ser potencialmente más rentables en el futuro, que no quieren oir hablar de algo que no se pueda hacer por el móvil. ¿Como consiguen estas empresas mantener el equilibrio entre presente y futuro? ¿El equilibrio (gracias Dr. Nash por sus equilibrios en la teoría de juegos) entre lo digital y el ladrillo (o "bricks and mortar" que le llaman algunos)? Para ejemplo, podéis ver esta interesante reflexión en un foro de Banca Digital en LinkedIn o si realmente estáis interesados en la transformación digital recomiendo el blog de mi amigo Eugenio Ramirez (@eugenioramirezg)

Cambios como empleados: 
Cuando yo entré a trabajar hace 14 años, el e-mail se estaba introduciendo en la empresa. Había Directivos que se negaban a abrir el Outlook (o Eudora en aquel entonces). Hoy lo estamos matando por aplicaciones colaborativas. Las transparencias físicas y el retroproyector (no voy a hablar de las “filiminas” del cole) han dado paso a presentaciones que se bajan de la “nube”. Hoy el dominio del Excel y del powerpoint es muy necesario en esto que llamamos “Trabajo del conocimiento”, así como habilidades de comunicación y expresión en público, que deben ser trabajadas desde las enseñanzas más básicas. Y con estos cambios un grupo de profesionales se está quedando “aparcado” porque no se adaptan a están nuevas tecnologías, que no tienen las habilidades necesarias para integrarse en este nuevo mundo laboral. Pero ojo… que no tienen más de 50 años!!!

Pero... y si todo esto ha cambiado... ¿como ha evolucionado la estructura de la empresa? ¿Nos hemos adaptado a los nuevos tiempos? Posiblemente no. Cierto que la selección del Personal ahora mira las Redes Sociales a ver si te pillan borracho demasiadas veces en el Facebook o diciendo cosas feas en twitter. Pero… ¿descripción de los puestos? ¿Funciones? ¿Políticas retributivas? ¿Políticas de retención del talento y de su captación? ¿De desarrollo profesional? ¿De movilidad internacional? ¿De adaptación a las nuevas tecnologías? ¿Cómo convive el empleado de 60 años que ya maldijo aprender a usar un ratón y que sufre cada cambio de versión de un programa y el jovencito que tiene un PC más potente en su casa para matar marcianos que en el curro para hacer big data? ¿Cómo explican los empleados que su empresa les dé un Nokia (iba a decir de los de pantallita verde, pero sería exagerar) y ellos lleven su iPhone 6 plus de pantalla grande que te cagas al curro? ¿CÓMO CONSEGUIMOS QUE TODO ESTO SIGA EN EQUILIBRIO?

Los empleos más demandados hoy no existían hace 10 años y no sabemos cual va a ser el futuro del trabajo. Y esto realmente no es nuevo. Ya vivimos la revolución industrial. Cuando los empleados que iban a perder su empleo por las máquinas metían los zuecos en los engranajes para reventarlas (y de ahí la palabra sabotaje). Pero… ¿Qué va a quedar mañana? Si le unimos la extraordinaria crisis económica que hemos vivido… ¿Qué empleos y qué sueldos nos esperan? ¿Seguirá existiendo la clase media? ¿Cómo va a avanzar este cambio profesional y social?  

Posiblemente no hay más respuestas para estas preguntas que dejar pasar el tiempo, no sin cierto miedo ni sin cierto respeto. Pero yo de momento creo que voy a intentar seguir adaptándome a los cambios, aprendiendo lo que venga, ensayando con lo que toque, no vaya a ser que me vaya a tocar liarme a tirar zuecos a unas google glasses o alguna cosa de esas. Y en tu empresa / sector / colegas / comportamientos... ¿notas este cambio digital?

viernes, 22 de mayo de 2015

Aportando en el trabajo: personas que te ayudan en tu carrera profesional.

Artículo con interesante acogida el de los personajes que pueden hacer daño en tu vida laboral en el corto y largo plazo. Sobre todo lo digo por aportaciones que he tenido al mismo, sobre todo de forma verbal y presencial. Me preguntaba Sergio Feijóo si era capaz de escribir el mismo artículo en positivo, hablando de aquellos que aportan algo positivo a tu vida profesional (y personal). Y no fue el único que hizo el mismo comentario. Otra persona, señaló el tono negativo y cicatero del artículo, se buscó entre los modelos y me definió dentro de dos de ellos con bastante razón. Si, al final es cierto que todos podemos acabar pasando en algún momento por los malos prototipos anteriores... 

Pero antes de ponernos en modo positivo voy a señalar que: hasta el momento los blogs en tono negativo de momento tienen una mayor respuesta que los positivos; el artículo de "Desmotivar" al personal fue mucho más seguido que el de motivación; y además, los artículos en negativo se escriben más facilmente que los artículos en positivo. Será porque vivimos en un momento de crispación o como me decía ayer un colega, Técnico de Organización y fiel seguidor del blog (espero), será porque por cada persona que aporta en el trabajo, hay cuatro jodiendo.

He rebuscado en mi memoria esos recuerdos de personas que te impactan en tu vida laboral. He de decir que de todos mis jefes y compañeros he aprendido algo. Pero si sigo con la lengua viperina (y prometo que lo dejo ya), diré que de algunos aprendo qué cosas hacer y de otros aprendo que cosas no debo hacer o como no debo hacerlas. 

Bueno, ahora sí,comportamientos que he visto entre mis jefes y compañeros que han impactado POSITIVAMENTE en mi carrera profesional y personal.

- Jefes que han sabido dar reconocimiento: Creo que ya lo he contado alguna vez ,pero es que lo merece. Tuve un jefe que envió un mail a todos los compañeros evaluando positivamente uno de mis trabajos. No lo reconocía solo ante mí, sino ante todo su equipo. Además, el cuerpo del mail contenía toda la cadena de correos con la Dirección General alabando el trabajo realizado. Y lo mejor es que no fue el único ejemplo que vi en él, sino que lo hizo con más gente de su equipo. Algo así nunca se olvida. De hecho, es un jefe que mantiene estrecha vinculación con su equipo y al que ha ido ascendiendo conforme ha ido creciendo dentro de su empresa, por lo que el reconocimiento no sólo ha sido una palamdita en la espalda sino una proyección profesional interesante.

- Jefes que te dan autonomía: No se si porque tratar con un excel 20 megas y 50.000 filas sacados de una base de datos de millones de registros da bastante repelús. He tenido jefes que me han dado mucha autonomía. Digamos que han hecho tres o cuatro tests para asegurar "la calidad del dato" y una vez comprobado... ea, yo mando. Eso sí, yo quiero pensar que esto es resultado de un trabajo serio y duro durante años, lo que conlleva ya cierta marca personal, por decirlo de algún modo. Por cierto... una vez fallé...lo típico, se cambió una línea de lugar...

- Jefes que asumen su culpa... y la tuya: Se cambió una línea de lugar y una información llegó errónea al Director General. Mi jefe asumió el error, porque él no había hecho su parte, no lo había revisado. Yo lo había cometido, fue mi error, mi culpa, era mi problema; pero el se puso para parar los golpes. Desde aquella ocasión y hasta la fecha... no ha vuelto a pasar y bueno, yo sigo debiéndole una. Esto sucede cuando tienes ...

- Jefes que aumentan tu autoconfianza: En mi vida y supongo que al resto le ha pasado que en algún momento nuestra carrera profesional no va bien. no confian en tí, tus trabajos no van a ningún lado, fallas, no creces y muchas veces te encojes... Salir de aquel agujero se lo debo a una persona que se encargó de mostrarme cuan válido era para muchos trabajos. Nunca había estado en una reunión con tanto "jefazo" como aquella a la que me llevó un jefe porque confiaba en mi capacidad analítica... sin ni siquiera llevar una semana trabajando con él. Salí de allí y había crecido dos palmos. 

- Personas que te crean desafíos intelectuales, que te hacen pensar: Hay personas que te hacen pensar, y aquí ya no sólo hablo de jefes, aquí entran compañeros, conocidos y de todo. Gente que completa tu visión de las cosas, que aporta puntos de vista diferentes, que te muestran cosas en las que tu no habías caído, que analizan la realidad de forma distinta a como tu lo haces... Personas que dejan un poso que puede hacer que cambies, con el tiempo, tu forma de ver el mundo. De esas personas de las que agarras una de sus frases y la vuelves a repetir mil veces como si fueran mantras.

- Personas que te enseñan en lo que tu no sabes: Hay personas que complementan tu formación. Puedes ser un gran técnico, pero ser muy torpe con habilidades soft. Puedes ser un crack presentando en público pero un zopenco en relaciones humanas, en eso del networking... Pero siempre hay gente que ve en eso la posibilidad de un win/win. Y te enseña a como moverte con las altas y medias esferas, o como manejar esa herramienta que no sabes o como entender a alguien con quien no empatizas...

- Personas que te enseñan a crecer como equipo: Hay personas con la virtud de "hacer equipo". Creo que estos tíos en los deportes se valoran muy bien, aunque luego no sean los cracks del equipo. Pierdes un poco de fuerza a cambio de ganar cohesión como unidad. Generan buen ambiente, reducen los conflictos del resto, saben sacar una risa al grupo. Recuerdo a un colega que tenía un "humor ingés" bastante peculiar... Si a mi alguién me dice que soy cicatero y sarcásticos, este ya iba en tono... "joputa", pero en ese tono se echaba unos análisis d la situación...

Bueno, pues por lo visto es cierto, se construir un artículo en positivo y es posible detectar patrones en las personas que aportan al trabajo. ¿Ya has identificado a alguien en estas definiciones? Seguro que en tu carrera has encontrado a mucha gente así. Y a muchos otros que te aportan tanto o más que estos, que esto tampoco es un artículo científico, sino el blog de uno que pasa por el mundo laboral como todos los demás. ¿Qué destacarías de las personas que te han aportado algo?



domingo, 17 de mayo de 2015

Jodiendo en el trabajo: personas peligrosas para tu empleo.


Este artículo llega a mi mente como consecuencia de la lectura del artículo de Ruben Alzona (@marladif) sobre lo sobrevalorado que está "hacer" las cosas. Acaba con una frase que dice: "si hacer es la leche, saber lo que hacemos es la releche". Y me dije... es verdad, mira que hay peña que pide cosas sin tener ni idea de que están pidiendo. Vaya ganas de hacernos perder el tiempo a los demás.

Y por estas cosas que tiene nuestro cerebro mis pensamientos quisieron llegar a esos grupos de personas que afectan negativamente a nuestro trabajo diario (reduciendo nuestra productividad) y a nuestra carrera profesional porque reducen nuestros niveles de motivación. He clasificado de momento cinco tipos de personas: las tres primeras afectan en el día a día y las dos últimas afectan a largo plazo. Seguramente no estarán todas las que son, pero si son todos los que están:


  • Las que piensan sin hacer
  • Las que hacen sin pensar
  • Las que interrumpen a todas horas
  • Las que están de vuelta de todo
  • Las que alcanzan la categoría de tóxicas.


Las personas que piensan sin hacer.


Vamos a empezar por hacer un poco de autocrítica. Mi yo improductivo muchas veces llega cuando adopto esta figura. Cuando planificamos hasta la extenuación. Cuando todo tiene que estar perfectamente planificado hasta el último milímetro para empezar. Cuando procrastinamos por seguir planificando. Claro que... yo era jugador (malo) de ajedrez y uno anticipaba diez movimientos del rival. Y siempre acababa apurado con el tiempo... Y como segunda excusa pondré que es que a mi me parece que en los proyectos en dos fases, en este país, nunca dejan la fase uno. Aunque seguro que algo está cambiando. Si tienen alguien a su cargo puede que vivan demasiado tranquilos. En resumen, nos volvemos muy estrategas y nos da miedo empezar por meter la pata y así no hay forma de avanzar. 


Las personas que hacen sin pensar.


Más que ejecutivas son ejecutoras. Tienen un millón de cosas para hacer aunque no saben muy bien a donde quieren llegar. Son la contraposición a las anteriores. Estas personas parten sin un destino prefijado, se echan a la mar y venga, lo que tenga que ser será. A mitad de camino igual se dan cuenta de que han hecho 30 kilómetros de más en sentido contrario... pues da igual, que algo habremos aprendido. Media vuelta y tira. Van tachando en su lista de tareas a una velocidad brutal, aunque con una efectividad pendiente de analizar. Para que distinguir urgente de importante, lo hacemos todo y nos dejamos de leches. Si tienen alguien a su cargo van con la lengua fuera y pueden estar quemados ante los cambios de rumbo. En resumen, esa frase de "No hay nada más peligroso que un tonto con iniciativa".

Las que interrumpen a todas horas.


Los dos tipos de personas anteriores afectan a tu productividad cuando están en tu equipo de trabajo o cuando tienes que trabajar con ellas. Pero existe en tipo de persona en e trabajo que da igual si es del equipo, que si no, si tiene relación contigo a que no lo tenga. "El pesao". Es el del "¿tienes un minuto?" y te quita dos horas; el que entra a contarte batallitas (desde las 60 primeras páginas del marca hasta los últimos movimientos corporativos de la empresa... de la tuya y los 20 mayores competidores) cuando estás enfrascado en tu momento más productivo del día. El que no entiende que "NO", no tienes un minuto. El estratega es capaz de convertirse en uno de estos cuando el no está en modo pensamiento profundo. El ejecutor... como te necesite te va a cortar aunque estés reunido con el presidente de la empresa porque su trabajo es lo primero. En resumen, "un pesao".


Los que ya están de vuelta de todo.

Este es un grupo que me gusta, al que le tengo cariño, por una persona en concreto que me acogió en mis primeras prácticas. Llevan ya currando unos cuantos años. La empresa no los ha tenido en cuenta a la hora de ascender en la escala por los motivos que sean y ya se han dado cuenta de que están para hacer lo que saben o lo que la empresa necesita, aplauden cobrar a fin de mes y se dejan llevar. No son tan tóxicos como el grupo que sigue, pero si tienes ideas para mejorar te van a hundir porque ellos casi inventan el facebook dentro de tu empresa pero no les hicieron caso. Tienen una parte positiva y es que son experimentados y más sabe el diablo por viejo que por diablo; y al fin y al cabo... muchos de ellos quisieron avanzar realmente pero no lo consiguieron.

Los que ya se convierten en tóxicos.

Hay un grupo de personas que saben que son objetivo de una conspiración mundial contra ellos. Si tienen trabajo porque curran más que nadie; si no lo tienen porque no se cuenta con ellos. Si están expuestos en su posición porque lo están, si no, porque no son relevantes. Si A, porque A, si B porque B y así hasta Z, con mayúsculas y minúsculas y todos los símbolos del código ASCII. No han contestado "Bien" a la pregunta "¿Como estás?" en los últimos diez años. Y siempre van a mostrar lo jodido que está todo y lo injusto que es el mundo con ellos. Interrumpen para explicarte la conspiración mundial que hay en su contra y como toda la empresa está equivocada. De estos es casi mejor huir, pero sin casi. Te van a poner la cabeza como un bombo y reducen tu motivación de forma escandalosa como te dejes atrapar en sus redes.

¿Habéis conocido a estos tipos de personas? ¿Los habéis sufrido? ¿Quienes faltan en esta clasificación?

jueves, 14 de mayo de 2015

Conversando sobre los cambios en las empresas

Talk Talk Llevo dos días teniendo conversaciones tanto físicas como virtuales muy interesantes y todas ellas sobre el tema del que versa el anterior artículo del blog: "el cambio en el mundo del trabajo". Esta semana una de las empresas del IBEX 35 ha lanzado un programa de flexibilidad laboral para sus empleados, el flexiworking. Flexibilidad responsable. Horarios, gestión de agendas, teletrabajo, buenas políticas de correo, reuniones...

Con Jose Miguel Bolivar (jmbolivar) y con David Sanchez (dasanru) estuve manteniendo una conversación a través de google plus muy interesante (sí, todavía está viva). De la que me quedo con dos conclusiones:
- Es cierto, las empresas se están moviendo. Queda por ver si mantienen esta apuesta en el tiempo
- Los trabajadores también tienen que saber adaptarse a estos cambios y tienen que aprender.
Lo que tiene esto del Internet, ponerte en contacto con dos personas a las que tienes en alta consideración por sus escritos y pensamientos es muy sencillo en esta red de redes. Gracias por el análisis a los dos.

Casualmente, hoy, mientras tenía una sesión de formación muy técnica, he visto en el centro de formación a Javier Carril (javiercarril), coach, ponente, escritor, formador y algunacosa más que hace ya algún tiempo me dió un curso de productividad personal con una muy breve, pero muy interesante, introducción al mindfulness. Está impartiendo sesiones enteras de esta "técnica" para muchas personas del banco. Yo estoy en la lista de espera. Y comentaba con el, que si cursos sobre Mindfulness o Banca Personal comienzan a formar parte del Currículo de formación de la empresa es que algo está cambiando... y para bien.

Acabando el café, comentaba con varios compañeros que es cierto, que se nota y que ya se siente este cambio en la Organización y apuesto que no somos los únicos, este es un movimiento más generalizado.Y es de agradecer que la empresa esté adaptándose a los nuevos tiempos. Ahora es el turno de los trabajadores, que también tenemos que entender que implicaciones tienen los cambios y qué debemos modificar en nuestras estructuras mentales y nuestras conductas diarias. Nadie ha dicho que sea fácil y más en un momento donde la velocidad de los cambios es tan brutal que ha implicado que se junten generaciones en la empresa que tienen formas de pensar y ver el mundo radicalmente diferentes.


Y si todo este cambio no funciona entonces tampoco seremos los únicos, o que se lo pregunten a Yahoo, pero lo estamos intentando. Como hace bien poco oí decir a un cargo... "prefiero caer por intentar cosas nuevas que sobrevivir por seguir haciendo siempre lo mismo".


¿Y vosotros? ¿Estáis viviendo estos cambios en vuestras empresas? ¿Se nota que el trabajo ha cambiado y ahora nos toca a organizaciones y empleados adaptarnos?

domingo, 10 de mayo de 2015

Cambiando el trabajo: Reflexiones

...change...El mundo está cambiando, y últimamente lo hace a un ritmo muy rápido, mayor que cualquiera antes conocido. A varios cambios sociales que ya se venían produciendo, todo lo "digital" está sirviendo de acelerador de grandes transformaciones en el comportamiento humano, lo que se está traduciendo en cambios en las formas de consumo, en las formas de producción y como no, en el trabajo.

Los empleos más demandados en 2014 no existían hace 15 años y profesiones que no conocíamos están tomando relevancia hasta en industrias que jamás imaginamos (¿Responsable de Redes Sociales en un banco?, venga ya!!).

Todo este cambio en el mundo laboral debe ser absorbido por trabajadores y empleadores, por aquellos que quieren ingresar en el mercado laboral y por aquellos que deciden ser emprendedores. Quedarse sentado reclamando que los tiempos pasados eran mejores no es solución, es más ni siquiera es una opción. Y esto va por empresas y empleados. Yo he oído a "empresas" que reclaman que "es que antes los becarios venían y se metían aquí 12 horas y los de ahora no"; pero no se dan cuenta de que ahora las oportunidades para los becarios de seguir o crecer son casi cero. "Es que a mi me gustaría hacer mi carrera en la empresa como mi padre" dice alguien que entra en la empresa por primera vez y no se da cuenta de que la carrera exige movilidad y flexibilidad, para cambiar de puesto, de empresa, de ciudad e incluso de país.

Como hemos señalado anteriormente, el cambio no sólo se produce por la aparición del "trabajo del conocimiento", es más, su nacimiento es consecuencia de la propia evolución y cambio de la sociedad; sino que provienen de muchos otros cambios sociales, culturales, económicos: desde el ingreso de la mujer al mercado laboral; la necesidad de tener dos salarios para conseguir tener una casa en propiedad; la aparición de Internet como modo de relación humana; la misma globalidad del mundo... Todo esto son factores que modifican el trabajo y un montón de aspectos relacionados con el mismo.

Cambios en la Organización de las empresas: Señalábamos en un artículo previo las estructuras menos piramidales, más planas; o los modelos organizativos con menos niveles de jerarquía, como la holacracia; o modelos de redes productivas.

Cambios en las formas de trabajo: Que incluyen temas como los horarios y las posibilidades del teletrabajo que permiten tener la misma o mayo productividad sin salir de casa. Esfuerzos que buscan mejorar la conciliación entre la vida personal y laboral. O los nuevos modelos de oficina más abiertas fomentando la colaboración y esa menor jerarquía; e incluso de las herramientas de trabajo, que ya empiezan a dejar el e-mail atrás sustituyéndolo por herramientas colaborativas (Sharepoint, Trello y otras muchas de las que vamos a oír hablar mucho en el futuro).

Cambios en las competencias útiles y necesarias: Como en todo proceso de cambio esto es muy relevante. Lo que ayer era primordial en un trabajador hoy ya no lo es y mucha gente puede quedarse descolgada por el camino, lo cual puede tener consecuencias muy duras, como señala Jordi Serrano (@jserranop) en su artículo "¿Un futuro del trabajo apto para todos?". Esto no es nuevo, ojo, recordemos lo que aprendimos en la Revolución industrial. Además de las implicaciones que puede tener esto en el modelo formativo de escuelas y Universidades. ¿Será necesario seguir aprendiendo de memoria esos libros de derecho civil o una vez que ya son de fácil acceso digital podremos entender cual es el racional que hay detrás de ellos?

Cambios en la formación: Ahora mismo, formarse está al alcance de cada uno y de forma gratuita o casi. ¿Imaginábamos a las grandes Universidades mundiales poniendo cursos a disposición de todo el mundo a coste cero para el alumno? Y sin irse tan lejos, posibilidades de formación a través de blogs y manuales (algunos hasta en video) diseminados en la red. Ya no vale eso de decir "Mi empresa nunca me ha dado un curso de Excel"... Y no digamos ya de habilidades soft o la posibilidad de leer sobre un tema con aproximaciones desde todos los puntos de vista. Eso sí, la capacidad de discernir y de diferenciar el "buen material" del malo es necesaria por mucho que mejoren los algoritmos de búsqueda de Google.

Cambios en las estructuras salariales y los modelos de retribución. Esto si que está del lado de las empresas y posiblemente no haya avanzado todo lo que es necesario. Y vuelvo a recordar el artículo de @jmbolivar sobre la compensación en el trabajo del conocimiento que tan claramente lo explica.

Cambios en los valores de los empleados. Que tienen otras preocupaciones e intereses. Ahora el modelo de "tiburón financiero" que tanto triunfaba en lo tiempos de la película de wall street ha cambiado, o mejor dicho se ha hundido. Señalaba un ponente en una sesión de formación que tuvimos hace ya unos años, que en el MBA de su Escuela de Negocios había gente que se había apuntado para dirigir departamentos y unidades de ONGs y que ni siquiera los profesores estaban preparados para ese cambio. La conciliación es una de las condiciones más valoradas por los nuevos profesionales.

Cambios en las estrategias: Las empresas, en su deseo de captar y mantener el talento, buscan ser "El lugar preferido para trabajar" incluso en momentos donde las tasas de paro hacen que encontrar titulados de extraordinaria valía a precio mínimo sea muy sencillo y deben desarrollar el "Employer Branding". Los empleados o buscadores de empleo deben diferenciarse del resto, en su deseo por crecer o encontrar trabajo, deben manejar su "Personal Branding".

En resumen, un mundo en cambio constante que exige a todos un esfuerzo de adaptación continuo y una lucha por conseguir mejorar el bienestar de todos.

Os dejo con un vídeo que me gusta para acabar con esta exposición.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Desmotivando al Trabajador del Conocimiento (y 3) - Reflexiones finales

Welcome BackEste artículo viene a cerrar, momentáneamente, la serie de artículos sobre la desmotivación del trabajador del conocimiento. Después del primer artículo, en el que se explicaban los factores higiénicos para motivar al trabajador, aquellos mínimos con los que se debe cumplir, que no son más que el reconocimiento salarial y la meritocracia; recibí varios comentarios, en persona o a través de redes sociales e incluso por email. 

La publicación del segundo artículo, sobre los elementos motivadores en positivo: autonomía, propósito y maestría, no tuvo tanta repercusión. No se si por la fecha en que se publicó el mismo, víspera de puente del trabajo, o porque resultó que más gente se sintió identificada por el primero de ellos. Lo que vendría a significar que existen ciertos problemas con los aspectos primordiales de la motivación. 

No siendo el objetivo de este blog entender la realidad de la empresa española sino traer elementos para el debate teórico de estos puntos, quiero recalcar aquí y analizar un poco varios comentarios que me resultaron interesantes sobre estos temas.
- Yo, a veces, alguno de estos... pero todos...
- ¿Pero esto aplica a todos los trabajadores?
- Yo trabajo en una gran empresa, esto no se nota.
- Los trabajadores tienen que venir motivados de casa.

1. Yo, a veces, alguno de estos... pero todos...
La vida laboral de todos nosotros ha pasado por épocas buenas, regulares y malas. Pero es curioso que conforme me he ido juntando con gente de muchas empresas, de muchos sectores, función pública, jubilados y parados... muchas veces, en la conversación sobre este tema, todos se daban cuenta de que más "jodidos" estaban cuantas más de estas malas prácticas se juntaban. Personas bien pagadas que no conocen el propósito último de su trabajo; gente comenzando que veía como las puertas para ascender se ocupaban por fichajes estrella; jefes que no sabían a donde querían llegar o que no lo sabían transmitir... elementos que provocaban una caída en el rendimiento y en la productividad de quienes los comentaban. Y como solucionando alguno de aquellos puntos recuperaban las ganas. ¿Todos a la vez? Pues seguro que algún caso existirá, pero o la empresa se hundió o el trabajador decidió salirse de la empresa.

2. ¿Pero esto aplica a todos los trabajadores?
Creo que pensando en este tema he llegado a una conclusión. En la definición de "trabajador del conocimiento" no cabe quien puede, sino quien quiere. Me explico. Estos artículos se dirigen a personas involucradas en el ya definido trabajo del conocimiento. No, no entran los empleados de la fábrica de tornillos. Pero creo que tampoco entran aquellos que aún pudiendo hacerlo por las características de su empleo no quieren, sea por descontento con la vida o por los motivos que sean, seguir avanzando, ni mejorando en su día a día, que se vuelven personas tóxicas. Aquellos que viven de los resultados de la unidad pero sin aportar, como los del dilema del polizón.

3. En una gran empresa, esto no se nota.
Fue en un muy entretenido almuerzo en el que hablábamos de este tema. Y realmente que he seguido dándole vueltas al mismo. Y creo que estos puntos, cierto es que pueden dictarse en Políticas de Recursos Humanos, pero se aplican en todos y cada uno de nuestros equipos, de dos, tres o treinta personas. Al fin y al cabo, comparar tu salario lo haces con las personas de tu alrededor; observar si la meritocracia funciona o no empieza por tu Unidad o Departamento más cercano; quien te enseña el destino es tu jefe próximo que es quien te da o no da esa autonomía necesaria; debe mostrarte el propósito de tu trabajo y te ayuda a alcanzar la maestría con reconocimiento a tu trabajo. Así que decididamente... creo que esto aplica en empresas grandes, chicas, medianas y grandes corporaciones.

4. Los trabajadores tienen que venir motivados de casa.
Me encanta una frase que se la leo mucho a Alfonso Alcántara, @yoriento y que se puede leer en su libro #Superprofesional"Estar motivado no es tener ganas, es tener motivos". Y esos motivos yo creo, firmemente, que los lleva cada uno encima desde que se levanta por la mañana hasta que se acuesta por la noche. Por eso, lo que muchas veces necesitamos no son jefes motivadores, sino que es bastante con que no nos desmotiven cada día. Que apliquen unos mínimos para que nuestros motivos no se pierdan en el agobio de cada uno.

Conclusiones... pero no cierre.
Leer sobre estos temas y analizar mi vida laboral buscando los momentos en los que algo de esto pasaba ha sido muy entretenido. Pero lo más enriquecedor son los comentarios que se reciben y que hacen que uno encuentre el propósito a seguir escribiendo. Esto no son sino mis reflexiones, que pueden no ser completas y a lo mejor, ni siquiera correctas; pero viendo el impacto de este tema creo que es algo que está candente en muchas empresas. Por eso no se puede decir que el tema esté cerrado ni mucho menos. ¿Que consideras que falta? ¿Que preguntas te surgen? ¿Que te desmotiva que no esté aquí reflejado? ¿Que te sacó de un momento como los descritos?

Fotografía: Welcome Back by jow, on Flickr