domingo, 20 de octubre de 2013

¿Quieres avanzar? Entonces márcate un destino.

brújula-Minino de Cheshire -empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba -. Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato.
-No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.
-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.
- ... siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación.
- ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte - aseguró el Gato -, si caminas lo suficiente!

Dentro de lo surrealista de "Alicia en el país de las maravillas" me encanta este diálogo. Un ejemplo un poco más clásico vendría a decir: "Para quien no sabe a donde va no hay viento bueno." Y es que, personalmente opino que si quieres avanzar, lo primero que debes hacer es marcarte un destino. 

¿Qué implicaciones puede tener el no marcarse un destino? Puede que no sólo no avances, sino que retrocedas; que vayas por un camino más lento;  o que vayas como pollo sin cabeza, de un lado para otro para acabar estrellado en algún lado o que llegues a aquel lugar que siempre quisiste evitar. Como el que entra en el supermercado de la gran superficie por entrar y sale con el carro hasta arriba o como quien acude a las rebajas por mirar y se gasta lo que jamás se había imaginado.

Traducido a la empresa con un ejemplo. Un proyecto nuevo. Supongamos que además te han designado como jefe de un equipo de trabajo ya sea este grande o pequeño. Es tu oportunidad de demostrar de que eres capaz y claro, empeñas muchas horas en hacer la presentación del proyecto y del equipo, de mostrar que has sido hasta capaz de dar los primeros pasos. Tu jefe, si es un buen gestor, no se va a sorprender por ello, dado que si  estás allí es por algo, pero... un momento, en tu magnífica presentación falta una cosa. ¿Cual es el objetivo? ¿Cual es el producto final? ¿El "entregable"? ¿El fin último del proyecto? Te acaban de hacer un favor si te lo descubren en la primera reunión, te han evitado varios dolores de cabeza y hasta un motín a bordo (que se produciría cuando los marineros viesen que las instrucciones no tienen tón ni són).

Ya se que eso a ti no te pasa... si te dieran a ti el proyecto en vez de al membrillo del "López" que no sabe hacia donde va. Porque aunque sabes perfectamente que esto tu no lo harías, seguro que lo has vivido en primera persona, en el lado de los marineros... Cuando llegan los cambios a la organización desaparecen jefes y aparecen otros nuevos, cambian las prioridades, las funciones, los compañeros… Aparecen nuevas necesidades, que deben cubrirse urgentemente y que exigen varias horas de trabajo adicional. En esta melé, es muy común no tener un solo minuto para pararse a pensar. Hay quien llega a creer que en ese momento es un desperdicio de tiempo. Hay que apuntarse tantos rápidos, conseguir "quick wins", demostrar porqué estás allí... El problemas es cuando pasado un tiempo, esta forma de actuar se convierte en casi modelo de gestión del área. Lo que normalmente se traduce en malas caras, ojeras, malos modos, gritos y repercute en la mala calidad del trabajo del equipo. Los comentarios en la máquina del café no tardan en aparecer, los chismorreos y los rumores y como te descuides, el mencionado intento de organizar un motín.

A veces, en el principio de un proyecto, yo me reservo una sala de reuniones en mi empresa. Marco una reunión a la que sólo yo estoy convocado. Un único punto en el orden del día. ¿A donde quiero llegar en este proyecto? ¿Cual es el objetivo? ¿Que quiero entregar? ¿Estoy alineado con lo que se me ha pedido? ¿Está alineado con mis otros proyectos (vitales) o proyectos dentro de mi empresa a más largo plazo? Realmente esta es parte de la definición del problema y si lo definimos bien lo tendremos medio resuelto. Estoy marcando el objetivo al que quiero llegar y por ende, muchos de los pasos intermedios que tengo que cubrir para llegar hasta él.

Es cierto que me encontraré mil problemas por el camino, carreteras cortadas, atascos, pero sabiendo a donde quiero llegar tengo más fácil encontrar soluciones a los mismos. Es más, quizás, en algún momento, te cambien el destino, el objetivo... no importa, se flexible, introduce las nuevas coordenadas y cual GPS recalcula la mejor ruta a seguir. Por cierto, no siempre el camino más rápido es el más interesante, quizás puedas aprender muchas cosas, muy interesantes y muy válidas en alguna ruta alternativa, pero eso es otra historia...

¿Y tu? ¿Inicias tus proyectos teniendo claro el destino?

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...