lunes, 17 de junio de 2013

Una sola razón para anotarlo todo, reduce tu estrés.

Getting some RAM installed Tengo suerte. El día que repartieron memoria, me tocó bastante. Otra cosa es que con el paso del tiempo he aprendido a desaprovecharla bastante. Pero prometo que quiero volver a darle buen uso y bastante descanso. Ejemplo de la cantidad de memoria que me tocó (y del mal uso que le doy) es que todavía soy capaz de recordar el teléfono de los padres de todos los compañeros del colegio (muchos ya cambiaron y otros tantos ya no son ni conocidos); y fechas de bastante cumpleaños... Como decía al principio, no me puedo quejar.

Pero el mayor problema es no darle un uso correcto y mayor trabajo del necesario. En muchas ocasiones he entrado a las reuniones sin papel ni lápiz para anotar tareas futuras; los cambios a las presentaciones del jefe... en la memoria; las tareas del día y la lista de la compra... adentro que iban. Y poco a poco me he ido dando cuenta de que estaba haciéndolo mal.

Porque claro, cuando estás en el supermercado siempre se te olvida algo; cuando volvías con la presentación del jefe algo te habías saltado por alto y para rellenar el acta de las reuniones, siempre necesitabas recurrir a las notas del compañero.

Realmente, cuando comencé a leer temas de productividad personal fue cuando entendí que todo, absolutamente todo, tiene que estar anotado. ¿Quien no se ha descubierto recordando que hay que llevar café a casa mientras está haciendo el excel de trabajo? ¿Quien no ha reparado en que hay que entregar algo en cinco minutos cuando llevabas toda la semana sin hacer nada? El motivo para apuntarlo todo es poder descansar tranquilo y eliminar una gran parte del stress.

Me explico. Sea por "a" o por "b", cuando tenemos en memoria algo pendiente, esto acaba por aparecer en nuestros pensamientos presentes antes o después, cuando toca o cuando no y puede llevar a que perdamos la concentración de lo que estábamos haciendo en ese momento. Cuando todo está anotado, esa sensación acaba por desaparecer. Lo peor de tener una lista de 100 cosas pendientes para hacer es que vayan apareciendo en nuestros pensamientos de forma discontínua, interrumpiéndonos a cada instante.

Si lo tienes apuntado y esa lista lo abarca absolutamente todo, entonces puedes estar tranquilo. Ponte en la siguiente situación en los pasillos del supermercado. Si lo llevas todo anotado, simplemente tienes que ir recogiendo las cosas de las estanterías; si lo tienes en la memoria, a cada estante que ves tienes que recordar si necesitabas algo del mismo. Aún hay más, si cada vez que recordabas algo para comprar lo ibas añadiendo a la lista, entonces tu compra será redonda. Si cuando recordaste que había que comprar café lo dejaste en tu memoria, te garantizo que más de un día vas a llegar sin el café a casa.

Pues anota todo lo relativo al trabajo y anota todas las ideas que se te ocurran. Si visteis la presentación de mi último post, poco después de enviarla al Máster me di cuenta de que le faltaba una diapositiva, una frase, una idea, pero ya era demasiado tarde. Si la hubiera apuntado antes, si la hubiese añadido al repositorio de comentarios para la presentación, entonces no hubiera tenido que añadir el comentario de: "lucha por hacer lo que amas, pero aprende a amar lo que haces".

En resumen, anótalo todo y reduce tu nivel de estrés.

Foto de Daniel Dione tomada de Flickr.






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