sábado, 22 de junio de 2013

Cuanto más productivo soy, más tiempo libre tengo.

Como ya conté en uno de los primeros posts, uno llegó al mundo de la productividad personal en un momento de crisis laboral. Crisis porque en un cambio de trabajo y de adopción de nuevas funciones, la cantidad de trabajo me comenzó a superar. Una situación similar en parte a la que me vuelvo a enfrentar ahora, con ingentes cantidades de trabajo. Pero  si os digo que hoy, sábado, pese a haber trabajado como unas cuatro o cinco horas, he podido hacer la compra, darme un baño antes de comer, recojer la cocina y jugar toda la tarde con mi hijo, cenar con él y ponerme a escribir este artículo...
Si os digo eso seguro que alguien piensa que me he levantado a las 6 de la mañana... Pero no, me he levantado a las 8 de la mañana, he sacado 2 horas y media antes de que Pablete se levantara y un par más en su siesta. Y escribo una vez que se ha ido a la cama. Para mí, este es el paradigma de la productividad, aprovechar los momentos que tengo para trabajar y así disponer de mucho tiempo para disfrutar con los míos. ¿Y qué hago para ello?
Para comenzar, lo tengo todo apuntado. Me da una sensación de control total. Sé que mañana toca levantarse y armar la traducción al inglés y portugués de un nuevo informe. Se que hoy tocaba acabar el informe en Español; y los siguientres pasos son la revisión con todas las partes interesadas y la edición definitiva con una fuerte inversión de tiempo en la revisión del contenido numérico. Si, va a ser una semana cachonda.
Lo siguiente que hago es evitar las tentaciones. Cierre del navegador del ordenador y fuera todas las notificaciones de los teléfonos móviles y del ordenador y de todo lo que pueda empezar a pitar y sacarme de lo que estoy haciendo. Silencio total esta mañana. Esta noche si le dejo a Manu Chao que me acompañe mientras escribo estas líneas.
Y en mi caso división en microtareas de todo lo que toca hacer. Es una especie de gamificación del trabajo. Cuando acabo hitos importantes del trabajo previsto (el 25%, el 50% o el 75%) me hago pequeños regalos; pero ver el grado de avance es lo que más reconforta. Para esta parte es para la única que no uso mi gestor de tareas (FacileThings para más señas; totalmente orientado al GTD), pero el resto intento que todo esté allí apuntado. Para las microtareas papel y lapiz (tecnología 1.0) y a ir tachando, que es una sensación muy liberadora.
Por cierto, evito la multitarea, una cosa en cada momento y un momento para cada cosa. Esta misma semana, por culpa de las prisas y de intentar hacer muchas cosas a la vez me acabé cargando 4 meses de información de una base de datos que me ha llevado un rato recuperar y un disgusto difícil de olvidar.
Cuando todo esto lo consigo juntar en un día de trabajo, aunque sea un sábado, entonces me doy cuenta de que el día ha sido productivo y de que las horas dedicadas han sido muy útiles. Así que antes de que de medianoche, voy a ir cerrando este post, para irme prontito a la cama, leer cuatro páginas de la novela de Perez Reverte y dormir rapido, que mañana el despertador volverá a sonar a las 8 y seguro que el campeón de la casa quiere aprovechar los días de sol para bajar a la piscina lo antes posible.
Lo dicho, cuanto más productivo soy, más tiempo libre tengo para poder dedicárselo a los míos, que es lo mejor que se me ocurre para ponerme las pilas de cara a una nueva semana de trabajo.
Salud.

lunes, 17 de junio de 2013

Una sola razón para anotarlo todo, reduce tu estrés.

Getting some RAM installed Tengo suerte. El día que repartieron memoria, me tocó bastante. Otra cosa es que con el paso del tiempo he aprendido a desaprovecharla bastante. Pero prometo que quiero volver a darle buen uso y bastante descanso. Ejemplo de la cantidad de memoria que me tocó (y del mal uso que le doy) es que todavía soy capaz de recordar el teléfono de los padres de todos los compañeros del colegio (muchos ya cambiaron y otros tantos ya no son ni conocidos); y fechas de bastante cumpleaños... Como decía al principio, no me puedo quejar.

Pero el mayor problema es no darle un uso correcto y mayor trabajo del necesario. En muchas ocasiones he entrado a las reuniones sin papel ni lápiz para anotar tareas futuras; los cambios a las presentaciones del jefe... en la memoria; las tareas del día y la lista de la compra... adentro que iban. Y poco a poco me he ido dando cuenta de que estaba haciéndolo mal.

Porque claro, cuando estás en el supermercado siempre se te olvida algo; cuando volvías con la presentación del jefe algo te habías saltado por alto y para rellenar el acta de las reuniones, siempre necesitabas recurrir a las notas del compañero.

Realmente, cuando comencé a leer temas de productividad personal fue cuando entendí que todo, absolutamente todo, tiene que estar anotado. ¿Quien no se ha descubierto recordando que hay que llevar café a casa mientras está haciendo el excel de trabajo? ¿Quien no ha reparado en que hay que entregar algo en cinco minutos cuando llevabas toda la semana sin hacer nada? El motivo para apuntarlo todo es poder descansar tranquilo y eliminar una gran parte del stress.

Me explico. Sea por "a" o por "b", cuando tenemos en memoria algo pendiente, esto acaba por aparecer en nuestros pensamientos presentes antes o después, cuando toca o cuando no y puede llevar a que perdamos la concentración de lo que estábamos haciendo en ese momento. Cuando todo está anotado, esa sensación acaba por desaparecer. Lo peor de tener una lista de 100 cosas pendientes para hacer es que vayan apareciendo en nuestros pensamientos de forma discontínua, interrumpiéndonos a cada instante.

Si lo tienes apuntado y esa lista lo abarca absolutamente todo, entonces puedes estar tranquilo. Ponte en la siguiente situación en los pasillos del supermercado. Si lo llevas todo anotado, simplemente tienes que ir recogiendo las cosas de las estanterías; si lo tienes en la memoria, a cada estante que ves tienes que recordar si necesitabas algo del mismo. Aún hay más, si cada vez que recordabas algo para comprar lo ibas añadiendo a la lista, entonces tu compra será redonda. Si cuando recordaste que había que comprar café lo dejaste en tu memoria, te garantizo que más de un día vas a llegar sin el café a casa.

Pues anota todo lo relativo al trabajo y anota todas las ideas que se te ocurran. Si visteis la presentación de mi último post, poco después de enviarla al Máster me di cuenta de que le faltaba una diapositiva, una frase, una idea, pero ya era demasiado tarde. Si la hubiera apuntado antes, si la hubiese añadido al repositorio de comentarios para la presentación, entonces no hubiera tenido que añadir el comentario de: "lucha por hacer lo que amas, pero aprende a amar lo que haces".

En resumen, anótalo todo y reduce tu nivel de estrés.

Foto de Daniel Dione tomada de Flickr.






martes, 4 de junio de 2013

Y después del Máster ... ¿Qué?

Llevo unas semanas fuera del blog y principalmente por dos hechos: el principal de ellos es de índole profesional y tiene muy buena pinta a futuro. A corto plazo exige trabajo, a largo puede traer grandes recompensas (y hasta aquí puedo leer que diría Mayra Gomez Kemp en el "Un, dos, tres...").

El segundo, es que me están reparando la pantalla del iPad y, aunque lo estoy llevando bastante bien, he dejado los feeds y los rss por el libro de papel. Ni tan mal. Han caído "La vidente" de Lars Kepler (novela negra sueca) y "Inferno" de Dan Brown (best seller, con todo lo bueno y malo que eso puede llevar).

Hoy me salgo un poco de la temática de productividad, pero es que hace unas semanas acordé con el Máster en Banca y Mercados Financieros de la Universidad de Cantabria, del que soy exalumno, hacer una charla sobre la vida después del Máster. Estaba dividida en tres partes. La primera era personal, contando mi vida desde que terminé el año en Santander (que de eso ya ha llovido, y mucho); la segunda se refería a mi trabajo actual y la tercera eran unos consejos para los alumnos, ahora que se incorporaban al mercado laboral y con un poco de suerte a alguna empresa.

Finalmente, y por el pico laboral ya mencionado, no pude ir, pero decidí que esta última parte podía serles útil y envié no sólo la PPT, sino también las notas que yo iba a contar. Fue un trabajo interesante, tanto que me he animado a subirlo a slideshare y compartirlo con todos vosotros.

Aquí os dejo la presentación, esperando que os guste. Se aceptan comentarios, críticas y si cae, alguna alabanza bienvenida será. Creo que yo voy a poner el primero, ya que olvidé una frase que me gusta mucho y que sí la tenía en mente cuando realizaba la presentación. (¿Ves como hay que apuntarlo todo, Alberto?).