lunes, 13 de mayo de 2013

Dos formas de apagar la interrupción "¿Tienes un minuto?"

Businessman pushing on the whiteboardHay una notificación, no electrónica, sino humana, que es muy complicada de apagar. Digamos que debemos educar a los que nos rodean lo mejor posible para poder evitarla. No es otra sino la del compañero que se sienta a escasos metros de tu puesto de trabajo y se acerca a tu lado diciendo eso de... "Perdona, ¿tienes un minuto?".

La frase tiene diversas variantes, más o menos corteses; más o menos directas; justo encima tuya o incluso desde la propia mesa del compañero. Hay quien recorre varios metros para presionarte un poco más y que no puedas negarte e incluso, a veces, ni siquiera te dejan responder, sino que rápidamente te exponen el tema. Creo que a todos nos suena ¿verdad?

Existen formas "pasivas" de evitar la interrupción como los códigos de semáforos, programarse reuniones y quedarse en un lugar cerrado; marcar horas de puertas abiertas (cuando tienes un despacho)... Estas pueden servir para tu círculo más cercano.

Pero aunque hayas puesto en marcha dichas medidas, el "¿tienes un minuto?" nos sigue persiguiendo en nuestro día a día. Y quizás la primera forma de apagar la notificación es haciendo autocrítica: ¿cuantas veces les haces lo mismo a tus compañeros? Seguro que más de lo que recuerdas y por supuesto, muchísimo más de lo que debes. Así que empecemos por no seguir esta práctica y comenzar a ser un verdadero ejemplo. Que fácil vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

La segunda que se me ocurre, y que es la que yo trato de utilizar es la del "No condicionado". Me explico, es la sentencia del estilo: "Ahora no, pero dame X minutos". Y esos X minutos son variables según mi necesidades y tarea en dicho momento. Pueden ser 5, 10, 30 o un "cuando yo esté disponible te busco", ya que si tu solicitas mi ayuda es más lógico que yo te pueda interrumpir en tu trabajo (ojo, no olvidemos la primera regla).

Cierto es que al principio vas a quedar como el borde de la oficina. A mi me ha pasado. Pero con el tiempo se pasa (o a lo mejor es que ya eres visto como el "friki" del departamento). De todas formas, esta técnica puedes comentarla con el afectado cuando la utilizas las primeras veces. Y sobre todo, es muy importante, dar una opción a la persona que nos interrumpe. Los 5 o 10 minutos; la visita posterior o el momento que pactes es lo que te va a permitir que muestres tu disposición a colaborar.

Esta forma de actuar yo la he llegado a aplicar con el jefe y oye, siempre que lo explicas lo entiende perfectamente. A no ser que algo urgente esté entre sus manos. Claro que entonces, lo que debemos tener claro es la definición de "urgente". Pero eso... eso es otra historia.

¿Y tú, como gestionas esas interrupciones?




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